benjamin netanyahu

Incapaces de sacar adelante la legislaci√≥n b√°sica, Bennett y Lapid tratan de evitar m√°s deserciones en su bloque de ocho partidos. Netanyahu se afila ya las u√Īas.
Ocho partidos se sumaron para relevar al primer ministro, pero la coalición flaquea: demasiadas diferencias, diputados que rompen la disciplina o que se van con Bibi.
El expresidente de EEUU desvela en un libro su despecho con el exmandatario israelí, "el hombre por el que hice más que cualquier otra persona con la que traté", dice.
Había declarado en un caso que investiga si el exprimer ministro de Israel abusó de su influencia para que el medio más leído del país hablase bien de él.
Debido a la nueva decisión no se retomará hasta el 19 de julio, días antes de que el tribunal inicie un receso hasta el 1 de septiembre.
Un pueblo cansado de la ocupación, del cerco, de colonos y controles, de falta de esperanza y de soberanía, que no espera nada de Bennett.
Bennett, el nuevo primer ministro, promete "sanar" un pa√≠s dividido tras 12 a√Īos de reinado del Likud. Las tensiones en el propio gabinete son el primer riesgo de atranque.
El Parlamento israelí aprueba al nuevo Gobierno y pone fin a la era de Benjamin Netanyahu.
"Israel no es una monarquía", advierte Naftali Bennet, que dirigirá la nueva coalición.
La coalici√≥n que aspira a desbancar a Netanyahu tiene enormes retos en econom√≠a o seguridad que dependen, a√ļn, de que el primer ministro les quite alg√ļn tr√°nsfuga.