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Fue incre√≠ble ver como un evento deportivo trasform√≥ la ciudad y la mentalidad de las personas, han pasado ya 24 a√Īos y las im√°genes m√°s ic√≥nicas del esp√≠ritu de la Barcelona ol√≠mpica persisten a d√≠a de hoy en la ciudad. Otra imagen permanecer√° en la memoria de los habitantes de R√≠o de Janeiro, pero esta vez por desgracia nada tiene que ver con el esp√≠ritu ol√≠mpico.
Uno de los pa√≠ses con m√°s f√ļtbol en la sangre no disfruta de su Copa del Mundo. Protestas violentas y cortes de calles empa√Īaron una de las ceremonias inaugurales m√°s pobres de los mundiales. ¬ŅQu√© pas√≥? ¬ŅC√≥mo es que de una aceptaci√≥n por ser sede del Mundial de m√°s del 70% de los brasile√Īos se pas√≥ al 45 por ciento?
El aumento de 20 centavos del boleto del autob√ļs en varias ciudades de Brasil, empezando por Sao Paulo, fue el detonante para que m√°s de 250 mil personas salieran a las calles. Las protestas se extendieron en contra de la corrupci√≥n, el gasto excesivo en la Copa del Mundo y las Olimpiadas y en reclamo de una mejor educaci√≥n.
Le iría mucho mejor a la izquierda europea si pusiera su atención en líderes de izquierda sensatos, que también los hay en América Latina, como Lula o Velasco, y menos en Chávez y sus cantos de sirena.
Una profesora jubilada, de 73 a√Īos, irrumpi√≥ el martes armada en una agencia bancaria en la ciudad brasile√Īa de Sao Jos√©