Carlos III de Inglaterra

El entierro de la reina culmina un inmenso capítulo de honores desde hace 11 días.
El funeral oficial de la reina se convierte en un ejemplo de contención y boato, una especie de cumbre internacional con todo medido para decir adiós a 70 años de poder.
Cientos de jefes de Estado y de Gobierno, decenas de miles de ciudadanos y su familia estarán hoy junto a la monarca en su despedida final, tras 70 años en el trono.
La reina será enterrada este lunes en Windsor, tras recibir oleadas de cariño fuera y dentro de Inglaterra. A ella le queda el descanso y a su hijo Carlos, la corona y su peso.
El nuevo monarca se enfrenta a tensiones en los 14 países que un día fueron colonias y en los que aún reina, pero que quieren volar solos y que les compensen lo expoliado.
Son pocos, pero cada día más y crecen entre los jóvenes, el futuro. Con un Carlos III menos querido y menos carismático, hay más posibilidades de plantear el debate.
El rey Carlos y la reina consorte asisten a la sesión del parlamento escocés donde los diputados se reunirán para presentar sus respetos a la reina y considerar una moción de condolencia.
Será mañana, tras estar 24 horas ante los ciudadanos de Edimburgo, cuando sus restos serán trasladados a Londres.
A Reino Unido le llega un rey más viejo y menos popular que Isabel II, con una agenda compleja: hacerse respetar, ganarse la confianza de la calle y dar estabilidad a la nación.
Ha llegado al trono en edad de jubilarse, tras décadas de formación. Su vida privada le ha desgastado la imagen, pero ha demostrado su personalidad opinando de lo que le preocupa.