clásica y ópera

Lohengrin, de Wagner: Luz y luto en el Teatro Real

Lohengrin, de Wagner: Luz y luto en el Teatro Real

Un radiante luto se adueñó del Teatro Real este jueves. Sobre el escenario, Lohengrin, la última ópera romántica de Richard Wagner. En las butacas, un público entusiasta que recibió con vítores el estreno y ovacionó a su director musical, el muy germano Hartmut Haenchen, incluso antes de que empezase el último acto. En el aire de la sala convivieron la envolvente potencia de Wagner con el vacío por la muerte el mes pasado de Gerard Mortier, el que fuera máximo responsable artístico del coliseo madrileño.
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La prensa internacional acudió en masa al estreno de Brokeback Mountain, una experiencia operística distinta, más conflictiva y actual. Mortier convirtió a Madrid por una noche en una capital cosmopolita. La ópera desbordó los tradicionales mimbres del Teatro Real y, por descontado, la discreta expectación que despiertan habitualmente sus producciones.
El VideoWagner funciona

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El estreno de Tristán e Isolda en el Teatro Real se saldó con un aplauso entusiasta pero no del todo entregado del público, que tras cinco horas (cuatro de música y una de descansos) parecía tener prisa por volver a casa. El coliseo asistió a un diálogo entre el el drama operístico y una creación audiosivual y puso la conversación al servicio de una partitura que ya en 1865, cuando se estrenó en Múnich, era radicalmente moderna.
'L'elisir d'amore', una refrescante macarrada en el Teatro Real

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La nueva ópera estira los tópicos del sol y playa español, el chapoteo apelotonado en el caldo mediterráneo, el culto al cuerpo, la seducción de la droga, la resaca de la fiesta. Es probablemente el tipo de diversión del que no disfruta a menudo el grueso del público del Real, que en los saludos finales mezcló aplausos y abucheos al director de escena.