confianza

A menudo, la confianza es lo único que diferencia a las personas que obtienen lo que quieren de las que no. Las que piensan y creen que pueden hacer algo, ya sea correr una maratón, sacar adelante una iniciativa empresarial, invitar a salir a alguien a salir... al final, lo consiguen.
Deberíamos andar con extraños, como cambio de actitud. Y llenar las calles y los lugares públicos de este nuevo espíritu. No modificaremos el capitalismo financiero, ni evitaremos las deslocalizaciones empresariales, pero nos lo pasaremos mejor y tendremos más oportunidades.
Mientras la herencia, la representatividad cerrada y no revocable y la creencia de que la divergencia genera siempre más riesgos que la unidad se diluyen como fuentes de legitimidad y confianza, los ciudadanos construyen una realidad basada en el criterio personal y en el de otros como ellos.
La pregunta es sencilla, cuando programas el GPS del coche para que te lleve a una dirección que desconoces, ¿le metes la calle concreta y el número al que te diriges, o le indicas varias opciones de direcciones por las que no debería ir? La primera es fácil y eficaz, y por ello es la que siempre utilizamos, y la segunda solo te complica la vida.
La crisis de la deuda latinoamericana en los ochenta o la del sudeste asiático en la segunda mitad de los noventa, son ejemplos comúnmente utilizados para explicar la importancia que pueden llegar a tener las denominadas "estampidas bancarias" en una economía.
Uno de los rasgos que definen la actual situación en España es el de una generalizada pérdida de confianza. ¿Ha contribuido Mariano Rajoy a esa pérdida? Son muchas las evidencias de que, en efecto, así ha sido.