congreso federal

Estuvo en Valencia y hoy estará en Asturias. Den por hecho que la gira incluirá Extremadura, Castilla-La Mancha, Aragón... Cualquier federación que dirija uno de los barones a los que considera responsables de su caída como secretario general puede ser la próxima a visitar. Porque dicen que el exsecretario general del PSOE ha decidido hacer de su periplo por España una especie de "ruta de la vendetta".
¿Quién dijo Sánchez? No han pasado tres semanas desde que salió por la puerta del garaje de la calle Ferraz y su recuerdo entre los cuadros y los cargos ya es efímero. Está disuelto en niebla y en ausencia. La memoria se ha hecho vaga entre los que buscan acomodo. Y ahora ya no son dogmáticos, ni fueron "sanchistas", ni vieron nunca con buenos ojos las decisiones y el aislamiento del ex secretario general del PSOE.
Susana Díaz busca ya apoyos para medirse con Pedro Sánchez cuando éste tenga a bien convocar el congreso federal. Y esta vez parece que no va de farol. Canarias y Cataluña son los primeros territorios a explorar en un intenso roadshow con el que pretende recabar apoyos en la batalla por el liderazgo socialista.
Las posiciones de cada cual empiezan a asomar ya en el PSOE, y no apuntan nada nuevo, salvo que el nombre de Susana Díaz se ha caído como favorita de hasta quien ha sido su principal valedor en los dos últimos años, el mismísimo Zapatero. El ex presidente regresa hoy a Madina como si nunca se hubiera ido de su lado ni le hubiera traicionado con Sánchez, de quien luego abjuró para alistarse al "susanismo".
Del alivio por el pinchazo de Unidos Podemos al llanto por la derrota sin paliativos. El PSOE -no todo- ha cambiado de estado de ánimo en apenas 24 horas. No podía ser de otro modo tras el resultado del 26-J. Doce puntos por detrás de la primera fuerza política y 52 diputados menos es el peor resultado de la socialdemocracia española en décadas. Sánchez lo llevará ya para siempre en su hoja de servicio al socialismo.
Empieza la feria. Pero en esta no habrá palmas, ni guitarras, ni rebujitos. Ni falta que hace. El PSOE no necesita de finos, ni manzanillas para arrancarse a bailar. Lo mismo da que sean sevillanas, que malagueñas, que soleares... Siempre encuentran motivo para la bulla y el danzar. El baile está a punto de arrancar, que para eso 'El Resucitado' ha puesto fin a la Semana Santa de Sevilla, la de Triana ha recogido las túnicas y espera ya al "alumbrao".
Pedro Sánchez, aunque no lo dice, sopesa un aplazamiento del Congreso del PSOE que le permita en caso de nuevas elecciones repetir como candidato, a sabiendas de que Díaz no se presentaría a unas primarias que sólo eligieran al cabeza de lista. Pero la presidenta andaluza ha confesado esta misma semana a uno de los barones más influyentes del PSOE que se presentará, sea cual sea la fecha del congreso. Así andan unos y otros, enredados en el calendario, con acusaciones de fintas dilatorias y a la espera de que el contrario dé el primer paso.
Menos de dos años lleva Pedro Sánchez al mando del PSOE y aunque Susana Díaz no es reina de Judea, sí quiere deshacerse del recién nacido secretario general para hacerse con el control de un socialismo a la deriva. Sánchez evita un congreso inmediato, pero los barones le imponen los límites a la negociación con Podemos. La resolución del Comité Federal intensifica la autocrítica por los resultados del 20-D.
Los socialistas navegan hoy, como los liberales canadienses en 2011, hacia la deriva. Y a un mes escaso del previsible naufragio, se suceden aquí las mismas preguntas: ¿De quién es la culpa? ¿De la marca? ¿Del candidato? ¿De las circunstancias políticas? ¿Del equipo?...