Crisis en Podemos

iglesias y errejónIgual que casi todos los reyes, a lo largo de la historia, han tenido un mote, a Pablo Iglesias, por sus méritos propios e intransferibles, le corresponde el de 'el equivocado'. Cada vez que da un titular, al poco viene otro contradictorio. El suyo es un discurso que no tiene puntos y aparte sino una sucesión de entre paréntesis.
La Navidad nunca ha sido un remanso de paz para Podemos. La de 2016 ha situado de nuevo a Podemos ante un escenario complejo y desalentador. Mi sensación es que quienes nos sentimos militantes de algo más que un partido político tenemos la obligación de recuperar algunas sensaciones y algunas potencias que no quedan tan lejos.
Podemos está fracturado como lo está el PSOE y como lo está el PP, aunque de éste se hable menos y Rajoy esté tan cuestionado como Iglesias o Sánchez. Tres fracturas y un funeral, el que antes o después se celebrará por la defunción del actual modelo de partidos, si no hay cambio de verdad.
Ni rastro de belleza. Todo fue frialdad, distancia y silencio. Al séptimo día reapareció, y no para contemporizar ni zanjar las más aviesas lecturas, sino para dar pábulo con su actitud a que siga corriendo la tinta. ¿Dónde estaba Wally? Perdón, Errejón, que lo de encontrar al número dos de Podemos no es un juego, aunque también haya decenas de detalles, como en el libro del británico Martin Handford, que puedan despistar al lector.
podemosMuchos militantes y simpatizantes de Podemos se encuentran desolados ante la impresión de que son incapaces de responder al análisis determinista imperante y que solo les cabe resignarse a pensar que la culpa es de alguna campaña y que mejor vale preservar el orden interno por precario que sea.
En la guerra por el relato, esta semana los misiles cayeron todos sobre Podemos. Es el juego. Pablo Iglesias lo acepta, pero niega que la crisis por la organización interna en País Vasco, Galicia, Cantabria, La Rioja y Madrid esconda un debate político sobre la relación que los herederos del 15-M deban tener con el PSOE. No hay dos almas; nunca hubo fractura sobre si abstenerse o no en la investidura de Pedro Sánchez tras su acuerdo con Ciudadanos; jamás se pensó dar libertad de voto...