cultura-de-la-transicion

El enchufe sigue siendo la primera v√≠a de acceso a un trabajo en Espa√Īa. Hace unas semanas se publicaban los resultados de una macroencuesta que dec√≠an que m√°s de un tercio de los universitarios recurre a los conocidos para hallar empleo.
periodistaEl periodista, el √ļltimo gamberro l√ļcido e intelectual, el noct√°mbulo irredento, apura el viaje al fin de la noche cual cronista oficioso de un mundo en perpetua transformaci√≥n y que no renuncia a salvarse de un art√≠culo en otro. Este cordaje informativo que nos entretiene la vida es, sencillamente, el √ļltimo refugio de lo cool.
pactos deCuando le reproch√© a Monedero que defendiera la supresi√≥n de Fraga como constituyente (las primeras elecciones democr√°ticas del 15-J de 1977 le hab√≠an dado 16 esca√Īos), Monedero se enfad√≥, tal vez con raz√≥n, por si de mis palabras pod√≠a deducirse que √©l estimara procedente ejecutar al ministro de Franco.
puertadelsolDesde la Transici√≥n hasta hoy ha habido ocasi√≥n de varios recambios generacionales, pero por alg√ļn motivo, se han realizado de una forma imperceptible. Nada que ver con aquella generaci√≥n del 68 tan ruidosa y rupturista. Ahora, la cosa parece cambiar. Seguramente no tendremos una revoluci√≥n, ni siquiera un periodo constituyente, pero algunos j√≥venes han empezado a reclamar su lugar, y los mayores parecen, por fin, mayores.
podemosAunque parezca increíble, es posible afirmar que no ha existido ninguna política cultural en la Comunidad, o más concretamente, que no ha existido una política cultural que piense en la cultura, en la gente y en sus profesionales. Al contrario, la cultura se ha utilizado para extraer beneficios económicos y políticos inmediatos.
congresoHoy y aqu√≠ quiero llamar de nuevo la atenci√≥n sobre el inquietante tufo de intolerancia sectaria que exhuman muchas de las actitudes y comentarios provenientes de quienes se han erigido en fervientes abogados de la "demolici√≥n" del despectivamente llamado "R√©gimen del 78", argumentando un sedicente "movimiento destituyente" que, seg√ļn su narrativa, habr√≠a tomado el relevo a la indignaci√≥n, ciertamente justificada, que dio en llamarse "15-M".
No es hora de ponernos estupendos con Podemos y sus propuestas. Estamos, por fin, cerca de un cambio real y no es momento de volver a instalarnos en nuestro hipercriticismo pseudoilustrado. Hay que sincerar nuestro apoyo. Ese lugar com√ļn de que a Podemos le falla la concreci√≥n de sus propuestas y soluciones tiene un tufo tremendamente reaccionario.