duelo

entierroLa iglesia debería de ocuparse más de humanizar la pastoral de las despedidas y el duelo y menos de prohibir, más del amor y menos de la culpa, más de acompañar y menos de adoctrinar, porque cuando alguien sufre el tremendo dolor de la perdida necesita humanidad, amor y acompañamiento, y no prohibiciones, sentimientos de culpabilidad, ni doctrinas.
Por alguna extraña razón, sentía la necesidad de ver, no, de mirar fijamente la última foto de mi hijo haciendo paracaidismo
Pinterest Instagram Nadie entiende la tragedia ocurrida en Niza este viernes. Pero si los adultos luchan por encontrar un
Facebook Ve a nuestra portada Instagram Pinterest La Feria del Libro de Madrid cumple 75 años y, como todos los años, estos
jessica wolstenholmNunca me imaginé que la perdería tan pronto ni de esta manera. No podría haberme preparado para algo así. El destino se la llevó antes de que pudiera darme cuenta de lo que pasaba. Hace justo un año no se me habría ocurrido que pasaría el Día de la Madre sin la mía. Por favor, no dejéis que pase el tiempo sin reconciliaros con las vuestras.
child window darkMe gustaría conocer los detalles de las vidas de los gurús de estas filosofías que predican el optimismo. O bien son personas enormemente afortunadas que no han vivido más que ligeros tropezones, o unos absolutos embusteros que no creen nada de lo que predican. Malditos seáis por intentar hacernos sentir culpables por nuestro dolor.
woman rear sad Un dolor provocado, principalmente, no por las limitaciones en las capacidades de Antón sino por sus dificultades para ser aceptado como un igual. El dolor por su dolor. El dolor por su frustración. El dolor por su tristeza. Dolor que se acaba transformando en rencor. Contra todo y contra todos.
Hace exactamente diez años, mi vida dio un giro inesperado. Lo que se suponía sería un momento de felicidad y esperanza se tornó en un evento trágico que acabó temporalmente con buena parte de mis ilusiones como mujer,madre, esposa y profesional. Confieso que nunca lo había hecho pero hoy es el momento de escribir al respecto.
Me he pasado la mayor parte de estos últimos 30 días perdida en ese vacío que inunda el corazón y limita el pensamiento. He vivido 30 años en estos 30 días. Soy 30 años más triste. Me siento 30 años más sabia. Y podría seguir sumida en la nada, pero prefiero elegir la vida y el sentido.
columpioUna ruptura amorosa abre ante nosotros una sima llena de incertidumbre y de desequilibrio. En ese instante comenzamos a encontramos solos y desvalidos, y el miedo, mezclado con otras emociones, se apodera de nosotros. Es en ese momento cuando entramos en una zona rota, un aro en apariencia terrible, pero que encierra la oportunidad de oro para conocernos y salir impulsados hacia una nueva zona de evolución.
rupturaUna ruptura sentimental es una de las experiencias de cambio más estresantes que pueden atravesarse. El doliente debe entender el daño que ha sufrido, el cambio que atraviesa y las implicaciones de la relación que contribuían en la definición de su identidad como individuo. Ser consciente del impacto de la ruptura facilitará la puesta en marcha de estrategias para sobreponernos.
homelandCada vez es menos novedoso que la industria televisiva contemple en sus series personajes femeninos complejos y con aristas. Sin embargo, últimamente llama la atención el creciente número de series con protagonista que, además de ser mujer, presenta un trastorno mental.
La sensación de perder a un ser querido es distinta para todos. No valen los te entiendo o los sé lo que sientes, básicamente porque nadie ha perdido a mi tío. Por eso era mío y de nadie más. Agradezco las muestras de cariño, pero los tópicos y el pésame no hacen nada más que incomodar mi vela.
Existen algunos modos de vengarse de la muerte. Uno es reírse de ella. Otro es obviarla, hacer como si no existiera. Otro es encararla sin ambages. La hora violeta también es la gran venganza de Sergio del Molino contra la muerte de su hijo. Los lectores acabamos enamorados de Pablo, garantía de que nunca se irá.
En el momento en que decidí hacer el Sendero del macizo del Pacífico estaba realmente perdida. Mi familia se había desintegrado después de la muerte de mi madre. Cuando miro atrás, veo que todo lo que soy nació de todo lo que recogí en aquel camino. Sentí que nunca iba a volver a tocar fondo, no de la manera en que ya lo había hecho antes.