escraches

Criticar, se√Īalar, pitar en el portal de un pol√≠tico, no es violencia, es pura protesta. Es legal. Pac√≠fico. No usan armas, s√≥lo pegatinas. Es desobediencia civil, jarabe democr√°tico prescrito por el pueblo. Los tachan de violentos, los se√Īalan como terroristas, y pretenden que nos quedemos mirando el dedo. Vuelven a equivocarse: ellos no son los violentos.
Los parlamentos, espacios de trabajo por excelencia de los representantes de los ciudadanos, se han convertido en verdaderas jaulas que impiden, tanto en un sentido como en otro, el acercamiento de los representantes con los representados. Si los ciudadanos no se pueden acercar a los pol√≠ticos... ¬Ņa quienes representamos?
Supongo que los pol√≠ticos actuales leen con cierta asiduidad. Por eso no les supondr√° demasiado esfuerzo dedicar cinco minutos, s√≥lo cinco, a leer Apuntes para un informe sobre la brigada de la realidad, un relato del volumen de cuentos de Antonio Mu√Īoz Molina Nada del otro mundo. Es una sugerencia dirigida a todos los pol√≠ticos, pero especialmente a la secretaria general del PP, Mar√≠a Dolores de Cospedal.