exposiciones

Josefa Tolr√° se puso a dibujar a los 60 a√Īos, despu√©s de haber enterrado a dos de sus tres hijos y de empezar a o√≠r voces que nadie m√°s o√≠a. Compon√≠a figuras de grandes ojos y rostros hier√°ticos, a menudo con largas cabelleras flotantes y vestidos ex√≥ticos.
La transformaci√≥n del territorio y las ciudades espa√Īolas desde 1986 ha sido radical y m√°s compleja de lo que algunos discursos que amenazan con volverse hegem√≥nicos quieran dar a entender: los espa√Īoles no hemos sido la plaga de la langosta, no nos hemos comido este pa√≠s.
Hay vida despu√©s del cierre de la segunda edici√≥n. Reposo gr√°fico, distancia. El instinto me agita, necesitaba pintar... y pinto y descubro c√≥mo soy sin negritas y cursivas. Toda mi teor√≠a pict√≥rica atesorada durante a√Īos se desabrocha y, garabateando el tablero que reposa sobre mi emoci√≥n, respira.
Todavía está por llegar la exposición en que se aborde sin miedo una construcción de la imagen masculina real y de hoy, realizada desde la primera persona masculina o desde el punto de vista femenino, pero acorde con la náusea que nos suscita tanta imposición casposa y antediluviana.
Nathan Sawaya se imagina el mundo hecho con Lego. Este artista de Nueva York se expresa a través de las coloridas piezas
Adem√°s de las hombreras, los cardados, los abanicos de Loco M√≠a, los escotes de Sabrina y las meriendas de roedores en V, los a√Īos 80 tambi√©n dejaron la deslumbrante emancipaci√≥n de una dictadura militar e intelectual, s√≥lo hace falta recordar los trabajos de Pedro Almod√≥var o Alaska.
Yuka ten√≠a 10 a√Īos cuando muri√≥ en el hielo de Siberia, donde su cuerpo fue encontrado hace tres a√Īos. Es uno de los mamuts
El nido de los mirlos es una met√°fora que a√ļna varios a√Īos de mi trabajo. En √©l he intentado relacionar lugar y memoria. El "lugar" es el nido, mi nido (tambi√©n un crisol de dudas, que en el tiempo han prevalecido y persisten), y la memoria, el testimonio que desde esta atalaya cambiante y mental describo y expreso.
Desde el momento en que al leer "Jackson Pollock" esperamos algo grandioso, duro, apabullante, y nos sorprendemos al no encontrarlo, o, peor, al encontrarlo en versi√≥n canija, resulta obvio que hay lecciones pendientes. Lo chico tambi√©n est√° muy bien. Pero, en fin, el tama√Īo es un gran tema.
En la muestra del Guggenheim todav√≠a sorprenden los desnudos, huesudos y angulosos, p√°lidos, demacrados, pero cartografiados con toques de rojo enrabietado como marcadores de un Google Maps er√≥geno de los a√Īos diez: ah√≠ unos pezones, aqu√≠ unos labios y all√° los de abajo.