gais

Carlos y Carlos viven juntos, pero separados. Carlos tiene dos ni√Īas y Carlos otras dos. Carlos est√° casado con una enfermera y Carlos con una peluquera. Por la ma√Īana, ponen el despertador los dos a la vez: a las siete menos cinco. A trav√©s del tabique pueden o√≠r cada uno el despertador del otro.
Hará falta mucha pedagogía y mucha movilización social. Una pedagogía que debería empezar por explicarles a los diputados del PP europeo que votaron en contra de un informe de la Eurocámara que el reconocimiento y garantía de los derechos LGTBI no es una cuestión ideológica, como tampoco ajena a los intereses de la UE. Se trata nada más y nada menos que de una cuestión de derechos humanos, o sea, de democracia.
En la red encontramos una cantidad de ficción sobre gais y lesbianas mucho mayor que en televisión y, además, nos introducen en su mundo sin tapujos. Os dejo un recopilatorio de las webseries sobre gais y lesbianas que han marcado un punto de inflexión en la ficción para Internet.
Que sepas Jon√°s que tienes mi absoluto desprecio. No por ser discreto ni por haber llevado la vida que te ha parecido, sino por criticar la vida de los otros, la de aquellos que s√≠ han sido apedreados, o la de los que ahora disfrutamos de los derechos que t√ļ nunca te atrever√°s a usar.
4'33" se ha convertido para m√≠ en uno de los m√°s bellos homenajes a toda esa gente que no ha podido decir lo que siente, a todas esas noches de sollozos ahogados contra la almohada, a esos fr√≠os desayunos rodeado de extra√Īos (incluso aunque sean tus propios hijos, o tus propios padres).
Millones de estadounidenses LGBT van cada día a trabajar con el temor a perder su empleo sin avisar, no por algo que hayan hecho, sino solo por lo que son. Es un escándalo. Es injusto. Y tiene que acabar, porque, en los Estados Unidos de América, quién es una persona y a quién quiere no deberían ser nunca motivos de despido. En Estados Unidos nos une un principio fundamental: todos somos creados iguales, y cada ciudadano estadounidense merece el mismo trato ante la ley.
Sus opiniones son bastante ortodoxas pero su enfoque sugiere un cambio sutil con algunas implicaciones radicales. Se trata de un cambio de énfasis: no está cuestionando el fundamento moral de la Iglesia en relación a la homosexualidad, sino su importancia central.
El Gobierno ruso está intentando exterminar a una parte de la población, intenta robarles el derecho más básico: el derecho a existir. Se insta a la población a denunciar a vecinos gais y lesbianas, se les despide de sus trabajos, circulan vídeos incentivando el miedo y el odio a las personas LGTB.
Nada tiene que ver el patriotismo, como vinculación emocional a un lugar y a una cultura, con el acto íntimo y libre de practicar sexo con quien se desea, pero hay ideologías que no comparten esta idea. Mezclar los roles, los géneros, o los comportamientos sexuales, se convierte en un ataque al sistema patriarcal, y por lo tanto también a la patria, vinculada, desde esta posición ideológica, a valores y comportamientos tradicionales.