gastronomia

Tras unos callos con garbanzos bien (pero bien) de guindilla, tengo un arrebato místico y de repente lo veo claro. No es que nos muramos, es que no funcionamos bien y nos reinician. Esa certeza me lleva a una profunda revelación teológica: como sospechaba, dios es informático.
La verdadera lucha ecologista no está siendo la de la conservación del entorno por la ausencia de participación de la Actividad Humana en el mismo, sino la búsqueda de su compatibilidad.
Hoy me levanto con el día antropológico y descubro una nueva raza en Twitter: esos community managers que tuitean siempre animosos y felices como si estuvieran teniendo un permanente orgasmo.
En estos momentos la restauración, como otros sectores dedicados al ocio, está pasando por serios problemas, y no precisamente por no haber sabido atender bien sus necesidades o por precios que superen los 50 u 80 euros.
¿Por qué la manía esa de algunos restaurantes de empeñarse en ponerle a todos los platos una espumilla como de baba? En la comida de hoy había espumilla en el aperitivo (una almeja cruda que parecía que estaba dándose un baño relajante). Era como la maldita fiesta de la espuma de una discoteca.
Son muy ricas en fibra y casi no contienen grasa -poseen un alto porcentaje de ácidos grasos insaturados, omega3-. Algunas especies, además, son muy ricas en proteínas. Son conocidas también por ser una fuente natural de numerosos minerales.
Los veraneantes empiezan a marcharse. Los finales de agosto son siempre un poco melancólicos y desasosegante. Y no puede uno evitar hacerse preguntas. Por ejemplo ¿qué nueva parida en fascículos coleccionaremos en septiembre?
Las visitas al súper son una fuente inagotable de conocimiento. Estoy comprando cosas para la cena y oigo: "hoy comida suavecita que he pillado una gastronomitis". Desconocía esta enfermedad, pero resulta prometedora.
En el misceláneo mundo de la cocina podemos encontrar desde comilones, glotones, tragaldabas, gourmet, gastrónomos, y cocineros ávidos de verdades inconfesables. Pero a todos les une un único y sencillo fin: comer bien sea cual sea el tipo de cocina a probar.
Cuando yo leí la vida de ese conde de Sandwich, adoré inmediatamente a Woody Allen. Pero Ferran Adrià ha dado un paso más. Allen se inventó una vida, pero Adrià la ha encarnado. Y eso tiene muchísimo más mérito.
A mí eso de la Gastronomía (con mayúsculas, por favor) me resulta de las cosas más aburridas del planeta. En realidad a mí la gran cuestión gastronómica (con minúscula) que me quita el sueño es ¿por qué los restaurantes de lujo odian las patatas fritas?
Aquí estoy para despediros y desearos buenas vacaciones. Y para hablaros de la legumbre de la temporada: las pochas, que se encuentra en su mejor época desde mediados de agosto y durante septiembre. Os dejo una receta para ir haciendo hambre....
Si alguien desea llegar a este lugar, deberá viajar hasta el extremo sudoeste de España, volando hasta el territorio en el que más tarde se oculta el Sol. Un paraíso por descubrir y un reducto de paz y tranquilidad situado al margen del turismo convencional. Es la isla de El Hierro.
Ayer se cumplió un año desde el cierre de su restaurante en Cala Montjoi, y el cocinero se siente a gusto con la vida más
La mejor receta de un cocinero para ganar dinero es la televisión. Eso, y tener amigos y clientes famosos. Los 10 chefs que
Durante los postres había surgido una acalorada discusión sobre la originalidad en el arte culinario. La época era mala para todas las artes. La originalidad se hallaba en decadencia. También había decadencia y laxitud en la gastronomía.
Comer -y cocinar- es más que una función vital, es un acto cultural y una toma de posición en la batalla por la sostenibilidad del planeta. Yo que adoro el atún rojo he decidido retirarlo de mi carta, de mi "dieta".
Se me ocurre ir a un restaurante y descubro el verdadero significado de la palabra "vacío". Es el amplio espacio sin materia que rodea a los alimentos en algunos restaurantes de lujo. Nunca más.