Humor

Hoy me levanto con el día antropológico y descubro una nueva raza en Twitter: esos community managers que tuitean siempre animosos y felices como si estuvieran teniendo un permanente orgasmo.
¿Por qué la manía esa de algunos restaurantes de empeñarse en ponerle a todos los platos una espumilla como de baba? En la comida de hoy había espumilla en el aperitivo (una almeja cruda que parecía que estaba dándose un baño relajante). Era como la maldita fiesta de la espuma de una discoteca.
El Gran Wyoming se teme lo peor para la próxima temporada del programa de humor El Intermedio, que arranca el próximo lunes
El primer encuentro fue un desastre. Por un lado, el chico que me encontré era como el hermano feo del de las fotos. La segunda cita tampoco fue mejor. Terminamos acostándonos, pero entre medias me robaron el bolso y el abrigo en el bar donde quedamos.
Los veraneantes empiezan a marcharse. Los finales de agosto son siempre un poco melancólicos y desasosegante. Y no puede uno evitar hacerse preguntas. Por ejemplo ¿qué nueva parida en fascículos coleccionaremos en septiembre?
Las visitas al súper son una fuente inagotable de conocimiento. Estoy comprando cosas para la cena y oigo: "hoy comida suavecita que he pillado una gastronomitis". Desconocía esta enfermedad, pero resulta prometedora.
Cuando yo leí la vida de ese conde de Sandwich, adoré inmediatamente a Woody Allen. Pero Ferran Adrià ha dado un paso más. Allen se inventó una vida, pero Adrià la ha encarnado. Y eso tiene muchísimo más mérito.
A mí eso de la Gastronomía (con mayúsculas, por favor) me resulta de las cosas más aburridas del planeta. En realidad a mí la gran cuestión gastronómica (con minúscula) que me quita el sueño es ¿por qué los restaurantes de lujo odian las patatas fritas?
¿Alguien te dijo de pequeño aquello de: "Niño, deja de hacer el tonto de una vez o no llegarás a nada en la vida"? Pues bien, a nosotros no... Y ese bofetón no dado a tiempo es el responsable de que hayamos hecho de nuestra eterna inmadurez una saludable forma de ganarnos las lentejas.
El rey Juan Carlos no se libra del sentido del humor de los internautas españoles. Nada más conocerse la noticia de la caída
Podrán bajar los sueldos, quitarnos la paga extra, las becas y subvenciones, el estado de bienestar, el trabajo, y hasta