Mi fantasía recurrente incluye siempre 4 hombres. Sé dónde está situado cada uno de ellos, qué hace exactamente, en qué momento y cómo. Con los años se ha convertido en una coreografía perfectamente ensayada.
¿De verdad pensáis que hace falta estar soltera para tener un vibrador? Y lo que me parece más importante: os equivocáis de enemigo. Sabemos que no tenéis seis velocidades y que vuestras pilas se agotan. Pero es que los juguetes no tienen manos.