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press conferenceMe dedico con orgullo a la profesión más antigua registrada en el planeta, pero a la más antigua de verdad: soy cronista, comunicadora, soy periodista, señores. Así como los primeros humanos relataron su cotidianidad en las de las cuevas de Altamira, así mismo relato yo, pero con las cámaras del siglo XXI.
surferCada uno puede inventar su propia playa mágica y soñar con reencontrar un paraíso perdido, más allá de toda neurosis. Pero siempre hay que ir al baño y encontrarse con los propios desechos, y claro, decidir qué hacer con ellos: ocultarlos en la arena aunque los vaya a pisar otro; aguantarse lo más posible para creer que uno es un sujeto aséptico; o hacer una alcantarilla con los vecinos y compartir la idea de que todos llevamos un poco de mierda.
waiting in line Sirva este artículo como homenaje a los sufridos padres jubilados que suplantan la identidad de sus hijos en las largas colas que hay que hacer para todo en Madrid; y a todos los que han salido sin daños físicos o psicológicos de una jornada guardando estoicamente el tipo en una fila.
Los que recorréis la larga carrera de fondo de encontrar el amor, si vivís en Madrid, tenéis menos posibilidades de arruinaros que en otras ciudades del mundo. Como todo en esta de vida, hay un "depende": de la zona, del sitio, de si los nervios te llevan a beber como si no hubiera mañana, de si los gastos se comparten, etc.
El madrileño es de asfalto, de su supermercado al que pueda ir andando, de sus atascos, de gritar valientemente al resto de conductores con la ventanilla subida de saber que tiene al lado el Museo del Prado aunque no lo pise, de poder ir al teatro, aunque el último espectáculo que pisó fuera el circo de Teresa Rabal unas navidades en los 80...