ligar

En un mundo ideal, las primeras citas serían como en las películas románticas de Hollywood. Pero seamos honestos, una cosa son las películas y otra cosa es la vida real.
Los clientes interesados en ligar se ponen una pegatina y se dejan ver. Si alguien se fija en ellos, en la caja recibir√°n un mensaje o tarjeta. Y luego, a intentarlo.
El cortejo a la vieja usanza exigía paciencia para establecer lazos y fortalecer el compromiso.
La segunda cita fue directamente sexo por videollamada, algo normal teniendo en cuenta que estamos encerrados, solos y cachondos en casa.
El del torso, el 'instagrammer', el de las fotos de hace diez a√Īos...
"Creo que no soy lo que buscas, Julio..."
"Bastaría con abrirnos un Tinder..."
Por Jorge Gallardo-Camacho, codirector del Grado Internacional de Comunicación. Profesor e investigador, Universidad Camilo