luis alegre

Maribel Verd√ļ es una antolog√≠a de la sociedad espa√Īola de las √ļltimas d√©cadas. Tal vez la clave definitiva de su impacto resida en su capacidad de redescubrirse y resistir tan alto durante tanto tiempo sin perder ni una pizca de su belleza y su alegr√≠a. Y luego est√° su aire, tan "espa√Īol".
José Antonio Labordeta y el escritor Félix Romeo eran dos seres imprescindibles en mi vida pero la muerte me ha obligado a prescindir de ellos. No me gusta nada conjugar el verbo morir. Siempre ando con rodeos. Pero también hay que perder el miedo a eso.
Juan Echanove ha llegado muy lejos en esta vida pero admite que a√ļn no ha encontrado a la mujer de su vida. Algunos la han mantenido, otros la han dejado escapar y otros la han perdido. Nosotros, tan obsesionados por buscarla, nos hemos especializado en no encontrarla.
Hace 25 a√Īos, la fuga de dos amantes muy particulares en la comarca de Jiloca sacudi√≥ a la sociedad aragonesa. La cosa ten√≠a su aquel: un cura rural y una roja, amantes furtivos, se hab√≠an marchado. Y encima, eran primos. Y, encima, la roja era una mujer casada.
La genial Raquel Meller, la artista de Tarazona, fue una de las mujeres más célebres de su tiempo. Dio de qué hablar en su época por su talento y su carisma pero, también, por sus malas pulgas. Era un genio con muy mal genio, como tantos genios, que revolucionó el mundo de las variedades con su estilazo, su encanto, su voz delicada y su especialísima manera de interpretar las canciones.