Madres y padres

No creo que nadie se proponga ser grosero ni criticar, pero me ha sorprendido lo que personas bienintencionadas y, en general, consideradas, dicen a las madres que no se quedan en casa a cuidar de sus hijos. Se vislumbra en sus palabras una hostilidad, una crítica sutil, que me hace desear que la gente pensara antes de hablar.
El amor no solo se mantiene cuando decimos "qué lindos ojos tienes", sino cuando tienes la sensación de que compartes tu vida con un compañero, con un amigo, con un amante apasionado, con un padrazo, ese hombre al que admiras por lo que es y por cómo te trata. Dejarás de ser atractivo si te acomodas en el sillón.
¡Feliz Navidad! Ya eres el orgulloso propietario de un iPhone. Pero aceptarlo significa aceptar una serie de normas y obligaciones. Por favor, lee con detalle el siguiente contrato. Espero que comprendas que es mi deber educarte para que seas un joven sano y maduro, capaz de funcionar en el mundo y de coexistir con la tecnología, no de vivir controlado por ella.
¡Es mi vientre! ¡No, es el mío! Algo así se están diciendo con patadas dos fetos grabados en el vientre de su madre, con
Mi hijo llegaba a casa al salir del cole, le daba una merienda nutritiva a él y a sus hermanos, y entonces llegaba la hora de los deberes. Entonces empezaban las pataletas, la rabia y los berrinches. Las quejas más comunes eran que yo era TAN mala e injusta, o que le "torturaba" para que hiciese sus deberes.
Hoy día cada vez hay más gente que puede decir "a mi no me parió mi madre, me parió mi gestante". Las posibilidades que abren las Técnicas de Reproducción Asistida permiten que el papel de madre se reparta entre más mujeres, de manera que ya no es tan fácil identificar a quien antes se consideraba como la "verdadera" madre.
España es el primer país de Europa en términos de fracaso escolar y de mala inserción laboral de sus jóvenes, según los datos
El ministro de Educación, Cultura y Deporte, ha afirmado que es "insólito" que la Confederación de Padres y Madres de Alumnos
En los últimos tiempos, evito tener pruebas fotográficas de mi existencia. Si no soy capaz de hacerlo por mí misma, quiero hacerlo por mis hijos. Quiero estar en la foto, darles ese recuerdo visual de mí misma. Quiero que vean hasta qué punto estoy aquí, cómo les envuelve mi cuerpo en un abrazo, cuánto les quiero.
En el pueblo o pequeña ciudad, las dudas de crianza o incluso de salud elemental eran resueltas por la madre, por la abuela, por la conversación en tertulia. Era la tribu la que criaba. La madre sola ante tal diagnóstico busca información. Entonces, vuelve a aparecer internet.