Madres y padres

Para los que tenemos niños pequeños, es difícil encontrar tiempo para leer un libro entero (o enjuagarte el champú del pelo). Pero hay una buena noticia: estamos rodeados de ejemplos vivientes de personas que han conseguido con éxito ser feliz todos y cada uno de los días.
Criar a un niño pequeño puede llegar a ser bastante sofocante. De hecho, es asombroso la cantidad de aspectos de la experiencia de ser padre que me recuerdan a la cárcel - completado con un pequeño y sádico alcaide con complejo de Napoleón.
Cuando me llegó el turno de la paternidad, me sumergí en ella de cabeza, y he dejado, contento y agradecido, que me redefina como persona. Una consecuencia imprevista es que ahora lo veo todo desde la perspectiva de un padre. A veces, eso viene bien. Otras, puede irritar a mis amigos sin niños.
Hace un año, Jade Beall comenzó a subir a Facebook retratos de cuerpos desnudos de mujeres que habían dado a luz: ella misma
Madres e hijas van de la mano y al mismo tiempo necesitan distanciarse para ser mujeres únicas, independientes, seguras de sí mismas. Un camino que no es posible sin un análisis de esta relación desde el cariño y la necesidad de reconciliarse con el mundo.
Todos hemos oído hablar de los quinceañeros que envían fotografías de sí mismos "a alguien muy especial", a menudo sin ropa. No sólo existe la posibilidad de que los padres lo terminen averiguando, existe una más que posible probabilidad de que otros terminen siendo receptores de dicho intercambio.
Hoy es tu día, Madre. Que se lo hayan inventado los mercaderes del templo para vender más flores no me importa. Hoy quiero cantarte, reírte, bailar en tu honor. Hoy quisiera, Mamá, poder hablar como una mujer que ha parido. Entrar en el dolor que acumulan tus canas. Sufrir lo que has sufrido.
En el Día de la Madre, queremos recuperar uno de los post más leídos y compartidos por nuestra comunidad: Mamá, ponte en
Primero y principal: llegue tarde. Estar puntual es un error y además no se lo va a agradecer nadie. La indumentaria también podría tener su importancia. Si es invierno pase por unos charcos o un terreno embarrado usted y el niño antes de entrar. Siente al niño en la mesa del despacho y permita al crío que toquetee las cosas.
Había una vez un colegio de una ciudad pequeña de provincias. El edificio estaba en el borde de la ciudad antigua y tenía dos puertas: una que comunicaba con el centro de la ciudad, por la que cada mañana entraban los hijos de los abogados, los médicos y los maestros, y otra trasera que daba a los barrios de los obreros.