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Antes de quedarte embarazada, ¿creías que te convertirías en una silueta redondeada angelical con muchas ganas de estar en casa y un montón de magdalenas a medio hornear? Pues no, el milagro de crear vida conlleva algunos secretillos asquerosos y muy raros de los que nadie nos habla.
Confiaba en que mi marido haría todo lo posible por adaptarse a la empinada curva de aprendizaje de la paternidad, pero hasta que no lo vi en acción (para empezar, en la sala de parto), no supe que lo iba a querer más ahora que íbamos a tener un bebé.