manu berastegui

Siempre me han encantado las canciones tristes, en particular las que hablan de amores contrariados, imposibles, tormentosos. Creo sinceramente en el poder curativo de esas canciones que, al inundarnos del horror del desamor expresado por otros, nos permiten tomar distancia de nuestro propio dolor y mitigarlo.
Lo que me ha asombrado ha sido las ganas de hablar con desconocidos que me he encontrado en Nueva York. No me ha quedado más remedio que preguntarme si tendrán una expresión equivalente a "pegar la hebra".