mujeres

Fresa y chocolate son dos productos que casan bien. Pero estos dos productos tienen algo más en común. El trato que se da a las mujeres que producen y recolectan estos frutos son, en demasiadas ocasiones, tan duras que resultan un bocado amargo.
Las mujeres árabes de las distintas generaciones, religiones y clase son ahora más que nunca conscientes de la similitud de los retos que enfrentan y de la violencia a la que son sometidas. Se encuentran más unidas ahora que antes, y ven los aspectos que les unen en lugar de aquellos que les separan. Este 8 de marzo saldrán juntas para reivindicar sus derechos.
Nuestras hijas y nietas tendrán oportunidades aún mejores que las que tienen las mujeres en la actualidad. Y recordemos siempre que cuando la mujer puede desarrollar todo su potencial, no solo ella, sino también todo el mundo, se beneficia.
La reacción de rechazo de la sociedad española a las palabras Toni Cantó ha sido la correcta: alarmarse ante el despropósito, la insensatez y la temeridad. Solo en la última década 660 mujeres pagaron con su vida sus intentos de poner freno a relaciones de abuso, de sumisión, desprecio, falta sistemática de respeto, control económico, violencia verbal, ataques a su dignidad y autoestima, o cuestionamiento de su autonomía relacional, emocional o económica.
En las últimas décadas, la situación de las mujeres y las niñas ha mejorado en todo el mundo, pero aún queda mucho por hacer. Hay muchas estadísticas alarmantes: una mujer muere al dar a luz cada 1,5 minutos en los países en desarrollo. La cifra de mujeres y niñas desaparecidas asciende a unos 3,9 millones anuales.
2013-02-13-Undiaenlavidagay.jpgVivimos un período histórico reaccionario (con breves recesos progresistas) y hay que salir de este estado de cosas lo antes posible sino queremos que esto acabe muy mal, especialmente para colectivos como el LGTB o como las mujeres.
Desigualdad, abusos, control, vulnerabilidad, indefensión, abuso emocional, dominación, dependencia, aislamiento, elementos paralizantes, empoderamiento, igualdad, emancipación, capacidad de hacerse con el control para gestionar tu propia vida, obstáculos. Estos son algunos de los elementos para comprender la violencia contra las mujeres.
En tiempos movedizos, en momentos en que pocas cosas parecen seguras, mirar a África ofrece la certidumbre de estar asomándose al futuro. Con sus problemas, claro que sí, y no fáciles, pero con la confianza de quien está dando pasos hacia su pleno desarrollo. Las mujeres africanas, desde luego, lo están haciendo así.
Digamos que es cosa de suerte. Soy mujer, soy inmigrante y soy lesbiana. Con cada categoría puedo ganarme detractores y enemigos. Y, sobre todo, injusticias de parte de misóginos, homófobos y xenófobos que caminan por la vida bajo una nube negra, cargada de intolerancia e ignorancia.