ninos-y-ninas

Hace casi cuatro años escribíamos en estas mismas páginas, y también en un momento de grandes promesas electorales, una entrada
Los niños sirios pagan el precio más alto por la guerra. Sufren el miedo a morir y a resultar heridos. Los que sobreviven
Estudié en un colegio de monjas en los años 80 en una ciudad del sur. Recuerdo la clase en la que nos proyectaron una diapositiva
madrePienso en los miles de niños como los nuestros, que están solos en los campamentos de refugiados, sin nadie que los cuide, ningún miembro de su familia, nadie que conozcan. ¿Quién los consuela cuando lloran? ¿Quién los viste cuando tienen frío y les da de comer cuando tienen hambre? ¿Qué estarán sintiendo? ¿Cuánto miedo deben tener? Son niños. Solo pensarlo me parece insoportable.