Niños

El periodo escolar es el que es y no se puede alargar más, el periodo de vacaciones para el personal no docente también se mantiene en 30 días mientras no haya recortes también en esto. Nos sobra un mes. Podríamos coger las vacaciones la pareja por separado, pero se acabaron los planes entonces.
El centro ha utilizado un espacio al aire libre en desuso para convertirlo en un lugar de juego y distracción gracias al diseño del estudio de arquitectura A-cero y a su director Joaquín Torres. El resultado: 700 m2 grises y vacíos transformados en 700 m2 alegres llenos de vida y sonrisas.
Hace pocas semanas, durante su intervención a través del teléfono en un programa de la televisión egipcia, el responsable del órgano oficial egipcio encargado de los menores, dijo: "Hay diferencias entre un niño bueno, hijo de buena gente, y un niño delincuente". ¡"Un niño delincuente"! ¿Existe un niño delincuente? Os voy a mencionar algunas secuencias relacionadas con ciertos aspectos de la situación de los niños egipcios.
La tragedia ocurrida en Bangladesh ha puesto en entredicho, una vez más, el cumplimiento de los derechos humanos y de los derechos del trabajo por parte de empresas de nuestro país y de la UE y de otros Estados civilizados. La precariedad persiste en muchos países castigados por el hambre.
Que me perdonen dermatólogos vendedores de cremas y ópticos y oftalmólogos vendedores de gafas solares, pero pienso que las cosas deben ir en su justa medida. Por ahora salida al parque y disfrutar de los niños sin embadurnarlos de factor 50, que se os van a quedar lechales de por vida.
Toda iniciativa presentada por cualquier grupo parlamentario que no sea el PP está condenada al fracaso, incluso cuando se trata de propuestas que no admiten disputas políticas, como la proposición de ley para garantizar la protección de los niños que se enfrentan a un proceso judicial.
Me gustan más los niños traviesos; los desconcentrados. Los que no merecen exclamaciones de admiración, ni se les pone de ejemplo. Me resulta más verosímil que un niño quiera oír una historia a que quiera leerla; que quiera oír incluso trozos de una historia. Eso del libro y de leer no me cuadra con los niños.
Había una vez un colegio de una ciudad pequeña de provincias. El edificio estaba en el borde de la ciudad antigua y tenía dos puertas: una que comunicaba con el centro de la ciudad, por la que cada mañana entraban los hijos de los abogados, los médicos y los maestros, y otra trasera que daba a los barrios de los obreros.