paciencia

En unas horas llegar√° un mensajero a mi casa con el √ļltimo libro del tres veces Pulitzer Thomas Friedman. Lo compr√© esta
patriciaNo dejamos de querernos de un día para otro. Poco a poco, las exigencias, los estándares de belleza, los comentarios y críticas que recibimos, así como las comparaciones que realizamos, van definiendo el concepto y la estima que nos tenemos, y si no nos gusta, terminamos por rechazarnos. Y cuando te rechazas, también proyectas hacia fuera esa imagen de desprecio, de carecer de valor y los de fuera terminan creyéndoselo.
Perdemos el tiempo y la energ√≠a enred√°ndonos en recuerdos del pasado, la mayor√≠a de ellos da√Īinos, y tambi√©n nos atormentamos con un futuro que deseamos adelantar y planificar. Los ni√Īos quieren ser adolescentes, los adolescentes, adultos, los adultos, m√°s j√≥venes. Muchas son las personas que no son felices en su tiempo y anhelan estar en otro. Y ni viven el tiempo que tienen, ni pueden regresar al pasado o viajar al futuro.
Durante el per√≠odo escolar, muchos ni√Īos comen en el colegio y terminan comiendo de todo y sin montar esc√°ndalos. En el colegio no hay ninguna madre con contemplaciones cocinando diferentes platos para los distintos miembros de la casa, no hay nadie que haga avioncitos.