presupuestos del Estado

Si el presidente del Gobierno o el ministro de Asuntos Exteriores y ¿Cooperación? piensan que se puede tener una voz significativa en la arena internacional solo con discursos, sin comprometerse, sin poner un euro que indique la seriedad de las propuestas, es que no tienen ni idea del mundo.
Ir más allá en los esfuerzos exigidos a los empleados públicos o no proceder a la actualización de las pensiones son medidas que reportarían a las arcas públicas unos ahorros jugosos pero que presionarían, más si cabe, la capacidad de gasto de los hogares españoles.
Los políticos en Europa, Japón y Estados Unidos están cometiendo dos errores mayúsculos al colocar la austeridad por delante de todo lo demás. El primero es que confunden lo importante y necesario con lo urgente. Lo que es verdaderamente urgente es lograr que la economía vuelva a crecer, no recortar el gasto. La mejor forma de reducir el déficit es hacer que la economía crezca.