progreso

No pretendo enga√Īar a nadie, no espero un futuro rosa en la cercan√≠a, ni tan siquiera lo espero en la lejan√≠a de mi vida
Cuando yo nac√≠, en el a√Īo 1990, el Muro de Berl√≠n ya hab√≠a ca√≠do, y la Uni√≥n Sovi√©tica se hab√≠a estrellado en Afganist√°n
Dos libros han servido para conformar mis lecturas veraniegas, los dos del recientemente fallecido Zygmunt Bauman, premio
fmiCuando las personas sufren, la esperanza debería contener un proyecto real y diferenciado con respecto al presente. El FMI, el Banco Mundial y el Banco Central Europeo serán los que engarzarán el final del cuento de Navidad dentro de otros 12 meses, es decir, validarán si la economía va creciendo o decreciendo a pesar de los que sufren, y de acuerdo con unos parámetros que, sin darnos cuenta, están cambiando.
refugiadosCada vez m√°s gente se cuestiona si podemos tener esperanza en el contexto actual de extremismos religiosos, posibles amenazas terroristas y odio visceral al diferente; si podemos alcanzar alg√ļn grado de tranquilidad al enterarnos del extendido grado de corrupci√≥n pol√≠tica y econ√≥mica en nuestro pa√≠s; o si podemos seguir creyendo en el ser humano al ser testigos de la expulsi√≥n de nuestro continente de exiliados en estado de necesidad.
infiernoAs√≠ es trabajar en el infierno. Cientos de mineros extraen azufre a diario de uno de los lugares m√°s hostiles del planeta, el cr√°ter del Kawah Ijen, en la isla de Java (Indonesia). All√≠ han muerto, desde 1968, 80 trabajadores asfixiados, despe√Īados, aplastados por piedras o tragados por la tierra tras caer en una grieta.
Venezuela sigue estando en el presente al borde del precipicio, pues la revoluci√≥n social, en realidad, se encuentra mucho m√°s lejos de lo que hubiera cabido esperar. El sue√Īo de la Rep√ļblica es lo que est√° en juego, como les ocurre a otros pa√≠ses vecinos como Colombia, Paraguay o Ecuador.