pymes

La palabra fragmentación en estos momentos nos evoca a los mercados financieros de la zona euro. Esta situación de rotura impide, entre otras cosas, que una PYME española no se financie en iguales condiciones que una PYME alemana similar, sino que tiene que pagar un 70% más.
El problema de las titulizaciones y su mala reputación no está, por tanto, en la titulización estándar. Si en los próximos meses leemos que las entidades españolas vuelven a vender titulizaciones, no nos echemos las manos a la cabeza. Sería una buena señal.
En Estados Unidos los estados se "pelean" cordialmente por conseguir que las empresas se establezcan en su área con todo tipo de instrumentos. La obsesión con la creación de empleo y la apuesta por sectores de futuro contrasta con la obsesión con el ladrillo que asoma desde el discurso oficial.
Un coworking es algo más que una oficina compartida. El coworker residente acude a un coworking para poder disponer de un espacio de trabajo más asequible. Sin embargo, los itinerantes precisan del coworking para cubrir necesidades ocasionales o transitorias.
Una pequeña empresa en España tiene unas condiciones de acceso al crédito muy diferentes a las que tiene Alemania. En caso de conseguir el crédito, las empresas españolas estarían pagando un sobreprecio que el Deutsche Bank sitúa entre el tres y el cuatro por ciento.
Indudablemente, el éxito económico de la Unión Europea, la excelencia y la cohesión dependen en gran medida del crecimiento sostenible y de la creación de empleo y en este aspecto las pymes tienen un claro cometido.
La ley de la atracción se basa en conocer, dar y ser para atraer. Nadar es fácil pero nadar bien, cuesta más esfuerzo. Por ello, el "mar digital" necesita mucho trabajo. Todo es ponerse; sin miedo pero, con respeto.