quevedo

cervantesLa argucia de Cervantes no es otra que la de la locura de un empe√Īo: el de escribir la obra total. Y una manera de fugarse y abstenerse ante el duro golpe que el Concilio de Trento asest√≥ a la literatura de la imaginaci√≥n al condenar en bloque a los libros "lascivos", en una condena indiscriminada del tema amoroso.
Como cuento en el ep√≠logo, escribo poes√≠a desde peque√Īo. Poemas serios y poemas jocosos. La idea del libro surge hace un a√Īo. Pens√© que la corrupci√≥n, la crisis econ√≥mica e institucional, los recortes, la falta de credibilidad de los pol√≠ticos... se prestaban mucho a recuperar las s√°tiras pol√≠ticas en verso.
viaje al parnasoEl Viaje del Parnaso es continua confidencia del agravio comparativo, tan espa√Īol. La nave caballeresca, el para√≠so y el sue√Īo aleg√≥rico, m√°s all√° del humor, dejan testimonio rabelesiano y erasmista de un hombre genial que nos habla de la miseria moral de una √©poca,.
A Marcos no le gustaba la escuela, igual que luego no le gustaron los trabajos de oficina. Ni los negocios estables. Ni los deberes del matrimonio, que le dio tres hijos a los que no ve demasiado. Por eso vive de pueblo en pueblo, viajando en su coche, lleno de libros.
Los economistas, abogados, filólogos y biólogos que hay por aquí sólo podemos filosofar para hacernos un nuevo mapa mental. Porque nunca imaginamos terminar en Quevedo. No sabíamos qué era la emigración. Ni homologar un título. Ni notariar un documento. Nos buscamos unos a otros, emigrados.