“Me puso los cuernos cuando las cosas no iban demasiado bien, así que yo se los puse a él también”.
Contacto visual, lenguaje corporal... o, simplemente, improvisación.
Porque la belleza está en el ojo del que observa.
No todo son abdominales marcados y ojos azules.
Te levantas con la castaña, te vas incorporando al mundo de los vivos... y descubres en tu móvil una imagen épica.