reflexion

"A ver... ¿Y usted de qué se queja, si hasta se ha casado vestido de blanco...?" El juez de guardia, o lo que fuere, me había lanzado esa pregunta absurda. Me encontraba en una pequeña sala, con estradillo al fondo, de la Dirección General de Seguridad (DGS), en la Puerta del Sol de Madrid.
Hemos de recuperar la confianza de que en nuestra mano está poder determinar nuestro futuro, o cuanto menos, que vale la pena luchar para intentarlo. Luchemos por hacer de esta la estación de la luz, la sabiduría, la confianza, la esperanza y busquemos, y encontremos, la felicidad.
Lo natural es que cada uno tenga su ideología y aborde las cuestiones de la actualidad desde su propia perspectiva, pero no es normal que se niegue el pan y la sal al que no coincide con las ideas de uno.