richard-villalon

La receta de la felicidad estaba entre los pagos del tel茅fono. Su piel satinada miraba y casi cantaba. Fue espectacular preguntarle
"De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: De la derecha cuando es diestra, de la izquierda cuando es siniestra" Mario
Berenice era acertada a la hora de quedarse descalza. No soportaba el frio del suelo, las comisuras de los adoquines, el
Descubr铆 que estabas muerto cuando al tirar tus zapatos al suelo de tu casa en Coyoac谩n, no sonaron. Me pareci贸 un truco
Un rey, vasto como un pa铆s, hab铆a mandado construir brillantes discursos para convencer, seg煤n lo requer铆a, el grueso de
Contar contiene el riesgo de invocar palabritas de doble filo. Nunca se peinan a mano, las peina el viento. Usan saris, zapatos
El principal problema de la se帽ora S谩nchez no fue parir siameses. Fue la falta de Circo. En el sevillan铆simo hospital Virgen
"La cura para todo es siempre agua salada: el sudor, las l谩grimas o el mar". Karen Blixen (Isak Dinesen 1885-1962) Al sentarnos