sentimientos

Pese a lo que se creía antes, la necesidad afectiva está por encima de la necesidad de alimento. En un estudio, los monos separados de sus madres preferían tener una sustituta de tela -que les daba el bienestar del contacto- antes que una malla de alambre que les diese alimentos.
palomasRecuerdo haber leído, en mi investigación sobre las lágrimas, que las palomas son animales que, por carecer de bilis, no pueden sentir aflicción o disgusto. Una vez contemplé esta escena: Dos palomas jugueteaban en un tejado, iban y venían volando, haciéndose arrumacos, caricias y besos.
La ciencia, hasta donde ha llegado, dice que lloramos por pura supervivencia. Que el llanto es uno de los productos de diversos paquetes de reacciones, más o menos elementales, que promueven la pervivencia de un organismo por encima de los ataques externos o internos que recibe.
Veintiocho gotas, veintiocho lágrimas son las que vertemos cuando lloramos, bien sea de pena o de alegría. Alguien hizo una vez el cálculo de todas las lágrimas derramadas por un ser humano a lo largo de su vida: ochocientas cincuenta mil, o sea sesenta y cinco litros.
Lloré. Veía a mi padre postrado, rígido como en una instantánea, y la nariz se me aflojaba, y sentía cómo los canales se me abrían y me brotaban las lágrimas. Todo se desencadenaba con una imagen fugaz a la que se unía el pensamiento de "ya nunca más".
La escritora estadounidense Barbara Ehrenreich denunciaba en 2011, en plena crisis económica mundial, "la trampa del pensamiento
La mayoría de las personas temen sentirse ignorantes, especialmente frente a los demás, pero también consigo mismos. Este tipo de autocrítica también obstaculiza el aprendizaje, no ayuda a entender. El temor a sentirse torpe le apartará de situaciones en las que podría disfrutar aprendiendo.
Para resolver el malestar, una situación que nos hace sufrir, cualquier método basado en el control del pensamiento, es decir, a fuerza de convencerse a uno mismo, no dará resultados profundos ni duraderos. No piensen en positivo, tengan confianza, exploren, descubran y disfruten de entender la vida. No huyan del malestar, aprendan a resolverlo.
Si la Navidad te evoca valores como la solidaridad, la comprensión, compartir, atender a los más necesitados,... y si además te sientes bien con este tipo de acciones, ¿por qué no estableces un plan para mantenerlas durante todo el año? Ser una buena persona genera una cadena de favores, es el inicio de algo que puede no tener fin, se contagia.
Recuerda que tú eres valioso por lo que tú eres, no por lo que dejas de tener en función de otros. La medida no está en la comparación, sino en ti mismo.