Teatro

El Teatro Valle Inclán acoge un éxito, una comedia en la que el público ríe a mandíbula batiente.
La institución creará una Oficina de acogida para gestionar futuros casos.
El actor Lluís Homar está superlativo en la representación de esta obra.
Dos reconstrucciones de la obra del dramaturgo ruso coinciden este año en la cartelera madrileña.
Una obra diferente, que ofrece un emocionante retrato generacional de esos jóvenes adultos que siguen esperando su turno.
Pocos críticos, varios famosos enmascarados, algún canal de televisión y mucho público.
Obras en las que se espera. Es decir, sus personajes esperan y, en algunos casos, a sus espectadores se les hace esperar con ellos.
Los estrenos se suceden a una velocidad de vértigo, entre otras cosas por el poco tiempo que están en cartelera
Una producción que reconoce, muy a su pesar, las escasas posibilidades que tiene el arte en general, y el teatro en particular, de cambiar nada.
Una ópera que resulta difícil de clasificar incluso para el propio equipo artístico.