temporeras

La crisis entre Madrid y Rabat tenía en el limbo a estas trabajadoras, que esperan en Huelva para retornar con sus familias.
Las trabajadoras sólo pueden regresar a su país con el permiso de Rabat, porque la frontera está cerrada desde marzo por el coronavirus.
Aprovechaba la situación de vulnerabilidad de trabajadoras extranjeras, amenazadas con perder sus empleos e incluso con ser deportadas