terapia-psicologica

No podemos cambiar al otro, pero sí podemos entender nuestros problemas y solucionarlos. Cuando se hace así, el malestar, la irritación por la forma de ser del otro, desaparece, ya no nos molesta, y en su lugar hay entendimiento, se pueden encontrar espacios comunes.
Hay un gran desconocimiento de la vida interna de los seres humanos, de sí mismos y de los demás, con la confusión y la incomprensión de la realidad que esto supone. Conocerse a uno mismo implica entender a los demás, y eso nos une como personas.
Una persona que aprenda a afrontar los conflictos de la vida cotidiana, que logre vivir con intensidad y curiosidad la vida, no necesitará fantasear y dejará de evocar irrealidades. No es cuestión de juzgarse por ello, sino de entender que es una salida falsa a los problemas.
Últimamente se oye mucho la expresión "practicar sexo", que suena a practicar tiro con arco o jugar a la petanca. También se hacen afirmaciones como que el sexo es bueno para la salud porque quema calorías y activa la circulación, que es bueno para la ansiedad y el estrés, e incluso para la piel.
El sufrimiento psicológico no termina con la intervención quirúrgica, lo vemos y escuchamos frecuentemente en la consulta. La necesidad de admiración, aceptación o reconocimiento, surgen del temor a ser rechazados, ignorados o menospreciados..., y estos temores no se extirpan en el quirófano.
Se puede sentir cualquier sensación sin sufrir, incluido el dolor físico. Aprendiendo, no permitiendo que los viejos patrones del pensamiento nos aparten de la sensación, y experimentando como si fuera la primera vez, conscientemente y con curiosidad.
La mayoría de las personas temen sentirse ignorantes, especialmente frente a los demás, pero también consigo mismos. Este tipo de autocrítica también obstaculiza el aprendizaje, no ayuda a entender. El temor a sentirse torpe le apartará de situaciones en las que podría disfrutar aprendiendo.
Para resolver el malestar, una situación que nos hace sufrir, cualquier método basado en el control del pensamiento, es decir, a fuerza de convencerse a uno mismo, no dará resultados profundos ni duraderos. No piensen en positivo, tengan confianza, exploren, descubran y disfruten de entender la vida. No huyan del malestar, aprendan a resolverlo.
Se suele afirmar que el miedo es natural, o que uno elige tener miedo o no, o que es necesario, e incluso que nos ayuda. Esto es falso. Percibir el peligro nos ayuda, entender y evitar lo que nos perjudica, nos ayuda, el miedo no. Tener miedo nos hace sufrir, nos vuelve más torpes, inseguros, y genera muchos conflictos.