terrorismo machista

reporterismoHagan un ejercicio b√°sico del periodismo: p√≥nganse en la piel de alguna de las casi 130.000 mujeres que el a√Īo pasado interpusieron una denuncia por violencia de g√©nero, piensen c√≥mo le afectan estas cr√≥nicas negras basadas en el arma homicida, en el n√ļmero de pu√Īaladas y en el estado mental del agresor para dar el paso y denunciar su situaci√≥n, pedir ayuda y tener esperanza en el futuro. Gracias.
diosA los hombres siempre les han dado lo mismo los problemas que generan otros hombres. Da igual que sean cr√≠menes, enga√Īos o amenazas, ninguno de ellos viene a cuestionar su identidad ni su modelo de sociedad; en cambio, la palabra de las mujeres s√≠ cuestiona la construcci√≥n de la desigualdad que ha situado su espacio natural en lo dom√©stico y la familia. Por ello resulta tan importante quitarles la voz y restarles credibilidad cuando hablan, para que no puedan relatar lo que sucede tras las paredes del hogar.
crimendehonorEl honor es un concepto mítico tan profundamente arraigado que sirve de excusa para la violencia machista en el ámbito doméstico y permite que los crímenes perpetrados queden en el más absoluto anonimato. Así se impide el escándalo de estadísticas que, sin duda, darían la vuelta al mundo.
Desde Podemos, entendemos que las mujeres deben ser protagonistas de sus vidas, decidir lo que desean. Hay que respetar sus deseos y, a la par, arbitrar las medidas necesarias para facilitar la salida de situaciones de violencia machista. Y desde esta perspectiva, Podemos entiende que el acceso a una vivienda es condición sine qua non para que las mujeres rompan con situaciones de violencia.
marchaLos hombres no podemos continuar callados ante una situaci√≥n que deber√≠a provocar la rebeli√≥n de cualquier dem√≥crata. Es urgente que acompa√Īemos de una vez por todas a las mujeres en su lucha por la igualdad. Ello pasa no solo por incorporarnos a la militancia feminista, sino tambi√©n por someter a un serio proceso de revisi√≥n un patr√≥n de subjetividad masculina que contin√ļa socializ√°ndonos bajo el tri√°ngulo poder/autoridad/violencia.
violenciaEste Gobierno no solo ha recortado, a√Īo tras a√Īo, la partida dedicada a violencia de g√©nero, sino que adem√°s, cuando se produce un asesinato, lo ignora. No hemos o√≠do a Rajoy nunca condenar una asesinato machista, como tampoco hemos o√≠do al ministro responsable, ni al ministro del Interior tan dado a facilitar entrevistas con presuntos, pero importantes delincuentes.
El feminicidio de la joven de veintisiete a√Īos Andrea Aramayo √Ālvarez ha puesto de manifiesto la necesidad de que la sociedad boliviana reaccione y rompa con el "adormecimiento natural con que consumimos a diario la muerte de mujeres en manos de sus parejas", como afirmaba la periodista de P√°gina 7, Isabel Mercado.
Este Gobierno no está a la altura que la erradicación de la violencia exige, porque no está dispuesto a que esta lucha sea una prioridad; porque carece de valentía y determinación para ello, y porque este objetivo es incompatible con el rechazo permanente al valor de la igualdad. Por eso, desde los partidos políticos y desde la sociedad debemos hacer lo que el Gobierno nunca ha hecho, debemos ser exigentes y plantear soluciones reales y eficaces, debemos alzar la voz por muchas mujeres.