Thomas Mann

Venecia no es un decorado al que van tortolitos recién casados a pasear su amor. Venecia es un lugar melancólico, filosófico
Pomposo y pagado de sí mismo, ancho de espaldas, viciosamente perfecto en su escritura del alemán, siempre serio, la nariz prominente, puntiagudas las orejas y las cejas, con unos ojos escrutadores de mirar implacable.