totalitarismo

Como todo el mundo sabe, uno de los recursos más frecuentados por los totalitarismos estriba en la manipulación del lenguaje. No hace falta remontarnos mucho en la historia para comprobar cómo los nazis, blandiendo un cientificismo adulterado y racial, pervertían el lenguaje a su antojo.
Estas reflexiones que me han surgido al leer el artículo de un tal Salvador Sostres, un escrito no sólo adulador, sino abyectamente hagiográfico, y que contiene tal cantidad de falacias de baratillo, que no es legítimo suponer que en su ánimo anide la voluntad de estafar al lector.