ttip

top secretMe parece inadmisible que en los tiempos que corren se esté negociando en Bruselas un tratado de tal relevancia con tanta opacidad y de espaldas a una ciudadanía que cada vez tiene más motivos para desconfiar de las instituciones europeas. La transparencia y la información de lo que se debate en los parlamentos deberían ser dos de los pilares fundamentales de una verdadera democracia.
¿Sabes lo que es el TTIP? El polémico tratado del que todo el mundo habla tiene defensores y detractores. Entre los que se
ueLa libre circulación de trabajadores entre nuestras regiones permitirá una mejor adaptación de la oferta de trabajo a la demanda de empleo y, especialmente, otorgar una formación más completa y amplia a nuestros profesionales, de forma que estén mejor preparados para trabajar en este mundo global e interdependiente.
Sus detractores lo conocen como el “acuerdo vampiro”. Con grandes colmillos, capacidad para el mal, nocturnidad y alevosía
Bellas musas son los principios que dicen defender nuestra diplomacia y nuestra política exterior europea. Principios, no obstante, ultrajados cuando la realidad acaba matizando el significado de las palabras.
La escena comercial mundial está dominada por los megacuerdos regionales. Un hervor de siglas que constituye un menú de sopa de letras con un cuenco de espaghettis. En el mismo G-20, frente a los BRICS con una primogenitura china cada vez más afirmada, se ha formado el MIKTA.
Solo los grupos parlamentarios pertenecientes a la Izquierda Unitaria Europea y a los Verdes Europeos han reivindicado una mayor transparencia de estas negociaciones. Denuncian la subyugación a la que se verán sometidas las democracias y los derechos ciudadanos ante el poder de las empresas.
El Tratado de Libre Comercio entre EEUU y la UE que se está negociando podría ser un shock positivo, equivalente a un gran paquete impulsor del crecimiento, pero sin usar el dinero del contribuyente. Los escépticos como Krugman consideran que desde los niveles actuales es difícil y costoso conseguir mayores cotas de liberalización del comercio.
Sami Naïr (1946, Tlemcen, Argelia) quiere una "gran Europa", pero no ésta. El intelectual francés, catedrático de Ciencias