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Consumado jugador de p贸quer, Santos es un hombre al que le gusta correr riesgos. Como sucesor de Uribe, decidi贸 cambiar la baraja y jugarse a fondo por la paz. Y, contra la voluntad de su antiguo jefe, inici贸 un proceso de di谩logo, que empez贸 en firme en diciembre pasado y que ha generado muchas cr铆ticas y no pocas suspicacias.