violencia

La violencia callejera que estamos viendo estos días en los disturbios por la detención de Pablo Hasél forma parte del modelo machista.
El derecho a manifestación se ha de ejercer con civismo y métodos pacíficos.
Varios encapuchados se han enfrentado a la Ertzaintza y han destrozado mobiliario urbano.
La ultraderecha ha desplegado la misma baza que en Euskadi, plantar cara a los independentistas allí donde son más fuertes.
Una líder de la toma al Capitolio declara que obedecía instrucciones del expresidente.
Los republicanos quedan en una encrucijada: reconocer la brutalidad del ataque y la culpa del expresidente o seguir ciegos ante unos vídeos inéditos de violencia cruda.
La Guardia Civil desvincula el crimen, ocurrido en Granada, de un caso de violencia machista.
El arrestado, de 71 años, defendía las teorías de "fraude electoral" promovidas por el expresidente Trump.