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15/10/2012 08:14 CEST | Actualizado 14/12/2012 11:12 CET

I+D+i en animales

En Inglaterra, a mediados del siglo pasado, se produjo un cambio en la conducta de los pájaros herrerillos, que les permitió acceder a la nata de la leche. Hasta entonces, muchos científicos habían negado que una innovación pudiera pasar de un individuo a otro en seres vivos no humanos.

La tendencia a relacionarse con otros influye de manera directa a la hora de adquirir nuevos conocimientos. Esto es debido a que la sociabilidad puede potenciar que la invención de un individuo, para hacer algo un poco mejor o más eficiente, se extienda con más o menos probabilidad al resto. En Inglaterra, a mediados del siglo pasado, se produjo un cambio en la conducta de los pájaros herrerillos, que les permitió acceder a un recurso tan valioso como es la nata de la leche. Este descubrimiento convirtió a esta especie en una de las más numerosas que frecuentaban los jardines británicos. Los pequeños herrerillos aprendieron a perforar el precinto metálico de las botellas que los lecheros dejan en las puertas y se comían la nata que flotaba en la superficie. Este comportamiento rápidamente se extendió al resto de la especie. Desde aquel momento, este hecho se ha convertido en una de las evidencias más interesantes de transmisión cultural e innovación en animales no-humanos, además de un asombroso caso del que extraer valiosas lecciones. Hasta entonces, muchos científicos habían negado la posibilidad de que una innovación pudiera pasar de un individuo a otro en seres vivos que no fueran los humanos.

Pero uno de los datos más interesantes de este estudio es que otras especies de pájaros podían haber adquirido la misma técnica, aunque no lo hicieron. Tenía que haber algo que los hacía diferentes. Tras varios estudios, se comprobó que la tolerancia a la proximidad física y la vida en grupo, especialmente desarrollada en esta especie, fue la que favoreció que esta habilidad se difundiera a la totalidad, y por el contrario, no fuera posible en otro tipo de pájaros más solitarios y reacios al contacto con otros miembros.

Pero tenemos más datos que avalan esta teoría. Por ejemplo, gracias a la investigación sobre la conducta de los primates, sabemos que entre las hembras, es más fácil que se produzca este proceso de transmisión de las innovaciones. En la Isla japonesa de Koshima, habita una gran colonia de macacos japoneses que deben ser alimentados por unos cuidadores que lanzan patatas y trigo varias veces a la semana. Debido a que los alimentos se impregnan de la arena de las playas, son muy dañinos con el esmalte dental. Una mañana, una hembra llamada Imo, comenzó a trasladar las patatas a un arroyo de agua dulce cercano, donde las lavaba. La innovación, rápidamente se extendió entre las hembras, ya que esta especie posee una pauta de residencia matrilineal, en el que todas las hembras de un mismo rango viven juntas. Por el contrario, los machos muestran una agresividad tal, que les impide acercarse los unos a los otros demasiado, lo que demoró mucho la incorporación de la técnica de lavado en este sexo. Más adelante, en vez de usar el agua dulce, las hembras comenzaron a hacerlo en el mar, con lo que probablemente potenciaban el sabor a los alimentos. También esta técnica se difundió como la pólvora a todo el grupo y, una vez más, los machos fueron los últimos en enterarse. Con otras innovaciones, como separar el arroz de la arena en el agua, donde este flota, sucedió exactamente lo mismo.

Por lo tanto, lo que los animales nos enseñan sobre los procesos de innovación y aprendizaje, es que es necesario vernos los unos a los otros, empatizar, tolerarnos y cooperar para poder incorporar maneras de hacer las cosas que algunos individuos han inventado, para hacer el día a día un poco más fácil o usar nuestra energía de un modo más eficiente. Si la competición o la agresividad es excesiva y evitamos la proximidad porque percibimos a los que nos rodean como una amenaza, ya sea en la vida personal o profesional, nos estaremos perdiendo una gran cantidad de información muy valiosa para nuestra supervivencia, que en tiempos de crisis como los que estamos viviendo, no nos podemos permitir.

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