BLOGS
27/11/2018 07:13 CET | Actualizado 27/11/2018 07:13 CET

¿Qué ve el mejor inversor del mundo en Apple?

Rick Wilking / Reuters
Warren Buffett.

Warren Buffett es un gran desconocido en España, a pesar de ser considerado por la comunidad inversora como el mejor inversor de todos los tiempos. La filosofía de inversión a la que se adhiere es la conocida como value investing. En nuestro anterior artículo explicamos a grandes rasgos en qué consiste esta filosofía de inversión. Hoy nos gustaría poner un ejemplo de inversión reciente de Buffett, para entender mejor qué buscan los inversores en valor.

Para hacer un símil futbolístico con Buffett y, que el lector comprenda la magnitud de su talento, Buffett es como el Cristiano Ronaldo de los mercados financieros, aunque en su profesión las canas son deseables -a mayor experiencia mejores resultados- y su personalidad frugal y humilde dista mucho de la del astro luso. Tal ha sido su éxito que, un inversor que hubiera invertido 1.000 dólars con él en 1964, tendría hoy 16 millones. No es de extrañar que se haya convertido en el cuarto hombre más rico del mundo, sólo por detrás de Jeff Bezos (Amazon), Bill Gates (Microsoft) y Amancio Ortega (Inditex).

Este octogenario inversor, que vive en la remota localidad de Omaha (Nebraska), alejado del ruido de Wall Street, tiene un gran ojo para sus inversiones. Una práctica que le caracteriza es sólo invertir en compañías que se encuentren dentro de su círculo de competencia. Esta idea consiste en invertir en aquellos negocios que somos capaces de entender y predecir cuál será su evolución de aquí a una década. Buffett se ha distinguido a lo largo de su carrera por evitar invertir en compañías tecnológicas, dado que ha sido un sector en donde no se sentía cómodo. Pues bien, desde hace ya cerca de 2 años, Apple representa su primera posición en su holding, Berkshire Hathaway. Buffett controla aproximadamente en 5% del capital, lo que a precios de mercado actuales vale más de 50.000 millones de dólares.

Las características que los inversores en valor buscamos son sencillas y tienen todo el sentido del mundo. Queremos comprar una participación en negocios de gran calidad a precios razonables.

¿Qué ha visto Buffett en el gigante de la manzana para invertir con tanta convicción? En primer lugar, Buffett no ve a Apple como una compañía tecnológica, sino como una compañía de gran consumo cuyos productos son admirados y deseados por millones de consumidores, gracias a la valiosa percepción de su marca. Además, Apple ha demostrado que los consumidores están dispuestos a pagar un precio significativamente mayor por todos sus productos que las alternativas que las compañías asiáticas con Samsung o Xiaomi ofrecen. Cuando uno encuentra un negocio en donde puedes vender un producto muy similar un 20-40% más caro y tener más demanda que tus rivales, y cuando puedes subir tus precios con cada nuevo lanzamiento, has encontrado un tesoro.

Las características que los inversores en valor buscamos son sencillas y tienen todo el sentido del mundo. Queremos comprar una participación en negocios de gran calidad a precios razonables. Esto se traduce en que buscamos empresas que sean muy rentables (si la empresa invierte 100€ en el negocio es capaz de ganar más), que tengan una sólida ventaja competitiva (para estar tranquilos con que sus ingresos crecerán con el tiempo), que estén gestionadas por personas capaces y honradas (no queremos que nos engañen), con balances a ser posible sólidos y saneados (no queremos que la compañía quiebre por tener demasiada deuda) y por último, pero no por ello menos importante, adquirirlas a un precio razonable. Este último punto, es probablemente el que más diferencia a un inversor en valor con respecto al resto de la comunidad inversora (además de su horizonte de inversión).

A mayor margen de seguridad, mayor ganancia esperada. Es una relación asimétrica que beneficia al inversor.

El pilar fundamental de esta filosofía de inversión es el margen de seguridad, esto es, la diferencia entre el precio de mercado de una empresa y el valor intrínseco que nosotros estimamos que vale. Cuanto más grande es dicha diferencia, mayor será nuestra protección en caso de que cometamos errores o surjan imprevistos. Al mismo tiempo, a mayor margen de seguridad, mayor ganancia esperada. Es una relación asimétrica que beneficia al inversor. No es de extrañar que Ben Graham, el padre de esta filosofía de inversión, afirmara en su libro "El inversor inteligente" que "las tres palabras más importantes de la inversión son margen de seguridad."

Si busca obtener buenas rentabilidades en sus inversiones, encuentre inversores profesionales que sean capaces de encontrar sistemáticamente esta tipología de compañías y adquirirlas a precios razonables. La probabilidad de que a largo plazo las cosas vayan bien, es muy alta.

Síguenos también en el Facebook de El HuffPost Blogs

ESPACIO ECO