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14/11/2013 07:31 CET | Actualizado 13/01/2014 11:12 CET

TV conectada o TV ambiental, este es el dilema

Se presenta una nueva batalla en el seno de la comunidad televisiva. La TV ambiental sería esa que se enciende para estar de fondo. Como una lámpara, pero despojada de su foco narrativo. La TV conectada gana puntos de atención del usuario, indistintamente de su tamaño.

La última ola de Televidente 2.0 recientemente publicada por The Cocktail Analysis apunta un hecho relevante: las pantallas personales barren a las televisiones grandes en cuota de penetración en el hogar en el último año. Y dan una razón que señala un punto de inflexión definitivo: smartphones y tabletas ya cumplen los requisitos que los consumidores de TV exigen a sus pantallas: tamaño y sesiones continuadas gracias a las tarifas planas. Pero lo más significativo es otro factor: la mensajería instantánea se mete en la prescripción de los contenidos con éxito. Se consumen contenidos televisivos gracias a las recomendaciones de los usuarios. ¡Bazinga!

Habrá un antes y un después de 2013. Y para rematar, este informe señala que por primera vez no crece el número de televisores en el hogar. La introducción de nuevos televisores, ahora ya con prestaciones de conexión a internet porque los otros apenas se venden, no consigue incrementar el número de aparatos en nuestros hogares, como había venido sucediendo hasta ahora. Estamos saturados de pantallas grandes y ya ni siquiera hacemos hueco a las que vamos reemplazando. ¡Menudo trasto! parece que decimos.

Y con esto se presenta una nueva batalla en el seno de la comunidad televisiva. El consumo de la televisión presenta dos frentes. En un lado, el consumo que podríamos llamar TV ambiental, en el otro lo que podríamos llamar TV conectada. Ambos complementarios, pero ya enfrentados ante el reparto del pastel publicitario.

La TV ambiental sería esa que se enciende para estar de fondo. Como una lámpara, pero despojada de su foco narrativo. El peligro de esto es que mientras los audímetros siguen reportando consumos, la publicidad paga a precio de GRP (Gross Rating Points) lo que debería de tener tarifa de kilowatio/hora.

La TV conectada gana puntos de atención del usuario, indistintamente de su tamaño. Hay una nueva dinámica -interactúa con ella y comparte experiencias en la nueva plaza global de internet, ¿es ahí donde colgar más vallas publicitarias? También, el televidente da pistas sobre qué contenidos son más propensos para cada entorno... Y lo cierto, es que no tiene desperdicio... Todo esto, no ha hecho más que empezar.