BLOGS
11/03/2016 06:52 CET | Actualizado 11/03/2016 06:53 CET

¿Quién para a Donald Trump?

trumpAunque aún no hay ninguna encuesta que le dé la victoria frente a Hillary Clinton a nivel nacional, es cuestión de tiempo. En estas primarias hay estados en los que han ido a votar Republicano hasta un 50% más de personas que en el 2012. En el Partido Republicano se está viviendo una verdadera movilización social para votar, frente al Demócrata, cuya participación en las primarias ha caído en hasta un 30% frente al 2012.

Foto: EFE

Es la pregunta del millón de dólares. O más, porque el Partido Republicano se juega la Casa Blanca, que viene a ser la Presidencia del mundo mundial. Donald Trump, el pasado martes, ganaba en dos estados tan distintos y tan dispares como Mississippi y Michigan. Uno negro y otro blanco. Uno del Sur y otro del Norte. Trump se lleva los votos de los republicanos que, como si de un movimiento transversal se tratase, llegan de todos los espectros sociales, los cuellos blancos, los azules, los afroamericanos... Dicen las encuestas que arrasa en Florida, estado que le dará la fortaleza - de producirse- de ganar también a los latinos y, por supuesto, Ohio, la última esperanza del mirlo Kasich.

Ted Cruz lo está intentado. Se lleva el apoyo del establishment (que le odia) con tal de parar al mal mayor que es Trump. Pero cada día parece mas imposible. Aunque aún no hay ninguna encuesta que le dé ganar frente a Hillary Clinton a nivel nacional, es cuestión de tiempo. En estas primarias hay estados en los que han ido a votar Republicano hasta un 50% más de personas que en el 2012. En el Partido Republicano se está viviendo una verdadera movilización social para votar, frente al Demócrata, cuya participación en las primarias ha caído en hasta un 30% frente al 2012.

Con esta situación, Trump se presenta a cada rueda de prensa con todo menos con un plan para el país (que no sea repetir como un mantra que construirá un muro con México y que no habrá inmigración ilegal. También repite que las empresas estadounidenses volverán a Estados unidos porque les bajará los impuestos, y que la balanza comercial cambiará sistemáticamente).

Y cuando decimos con "todo", es tan literal como que el martes hizo, al tiempo que su discurso de ganador, de vendedor de los productos Trump. Porque Trump está empeñado en explicar que es más que un ladrillo encima de otro, o que una externalización de su franquiciado. Trump son filetones de carnes de vacuno, es agua embotellada de lujo o vino: "La mayor bodega de la Costa Este es mía, 100% mía", explicaba el martes.

Pues bien, el miércoles, según informaba el canal de televisión ABC, ni la mitad de los productos que Trump aseguraba como de sus empresas lo eran. Los filetes de carne son de una empresa llamada Bush Brothers -nada que ver con los Bush-, de Florida. De hecho, la supuesta empresa cárnica de Trump cerró en 2008, reabrió en 2010, pero no hay manera de comprar esos filetes en ningún sitio.

Donald Trump también explicó que tenía una revista. Que efectivamente tuvo "La revista Trump" pero que ya no se edita. Ahora se edita una que se llama "la Joya de Palm Beach" y que se distribuye entre sus hoteles y campos de Golf, pero no está claro que sea una empresa editora del magnate. Lo mismo sucede con la compañía embotelladora de agua, que aún no está claro si es un agua que solo se vende en sus hoteles y asociados o también al público.

Nada parece parar a Trump en las encuestas. Ni sus insultos, ni sus mentiras, ni sus falsedades, ni su incapacidad de tener un programa

De las supuestas empresas de Trump solo es cierto que tiene el control de una, su bodega en Charlottesville, Virginia, y que fue comprada por Trump en abril de 2011. Según The Wall Street Journal, el viñedo era propiedad de Patricia Kluge, ex-esposa de John Kluge, uno de los hombres más ricos de América según Forbes en la década de 1980. Efectivamente, las botellas de vino se venden a un precio de entre 10 y 50 dólares la unidad, y son propiedad del millonario, aunque el presidente es su hijo Eric.

Pero nada de esto parece parar a Trump en las encuestas. Ni sus insultos, ni sus mentiras, ni sus falsedades, ni su incapacidad de tener un programa -ya no de explicarlo-. Trump sigue disparado en las encuestas. Como también está disparado -aunque con muchas menos posibilidades que Trump- Bernie Sanders en el Partido Demócrata. La aceptación de Sanders es tal que el semanario New Yorkeraseguraba en su edición digital: "El triunfo del populismo: grandes victorias para Trump y Sanders".

En todo caso, para tranquilidad del mundo, parece que -al menos, a día de hoy- Hillary Clinton ganaría a Trump por algo mas de diez puntos en las presidenciales, aunque nadie tiene claro que esto no pueda cambiar.