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24/04/2018 21:32 CEST | Actualizado 24/04/2018 22:47 CEST

Carolina Bescansa o la soledad de la corredora de fondo

EFE

A contracorriente del discurso implantado. ¿Por qué tendría que dimitir Carolina Bescansa? ¿Por qué es alta traición albergar legítimas aspiraciones de presentarse a unas primarias para la secretaría general? "No estaría mal que hubiera varias alternativas a Pablo. En Vistalegre II se presentó Juan Moreno, diputado en el parlamento andaluz, y nadie lo tildó de 'asunto de máxima gravedad' como en este caso, en el que se está disfrazando un derecho de deslealtad", apunta con sorna un dirigente madrileño.

La teoría de la traición que la dirección de Podemos ha colocado con éxito en los medios que se lo han comprado, y circula por las redes como si fuera un mantra, atenta directamente con la democracia interna de un partido que a pesar de su juventud huele a pasado. Y, aunque en el círculo que rodea a Iglesias se dan por satisfechos con los titulares de estos días que crucifican a Bescansa, desde fuera el panorama se ve de otra manera.

Bescansa es una corredora de fondo. Así la describen algunos de sus íntimos con los que inició esta maratón y han ido desfalleciendo en el camino

En la encuesta abierta que este periódico ha planteado a sus lectores sobre si la fundadora debe dimitir, el no duplica al sí. Lo creen también quienes en la calle paran estos días a Bescansa y la instan a batallar para que el partido vuelva a ser la organización que tantas esperanzas despertó en su nacimiento. La apoyan desde lejos -"que te vean con ella es sospechoso", apunta un diputado- quienes en el Congreso han visto con preocupación cómo al que disiente ante el posicionamiento político oficial se le margina y hasta se le empuja a dimitir. Y tantas mujeres del partido que asisten boquiabiertas a que se borre el 'nosotras' de la sede de Princesa para que no sea tan descarado que ellas son una mera cuota.

Bescansa es una corredora de fondo. Así la describen algunos de sus íntimos con los que inició esta maratón y han ido desfalleciendo en el camino. No se trata de una metáfora manida. En 2010 corrió la maratón de Amsterdam y tiene metabolizada esa actitud de quien sobrepasa sus propios límites para no rendirse ante una dura carrera.

El británico Alan Sillitoe ya reflejó hace muchos años en La soledad del corredor de fondo la determinación del atleta y la fuerza que le guía hacia el objetivo. Tiempo después Murakami en De qué hablo cuando hablo de correr escribía: "No soy humano. Soy una pura máquina. Y como tal, no tengo que sentir nada. Simplemente, avanzar".

A pie de calle el mensaje de la deslealtad de Bescansa no ha calado

Algo similar debió decirse Bescansa cuando a los tres meses de entrar Podemos en el Congreso de los Diputados, su colega Pablo Iglesias la desalojaba de su escaño y sentaba en su lugar a Irene Montero, quien en febrero de 2017 desplazaría también a Iñigo Errejón para sentarse a la derecha del líder peor valorado de los cuatro partidos, CIS tras CIS. El pasado octubre, una nueva humillación. Montero sustituía a Bescansa en la comisión Constitucional, manteniendo su presencia en la comisión de financiación ilegal del PP. "La han vaciado de responsabilidades. De ahí no la pueden quitar porque cada diputado debe estar en una comisión, pero no la dejarán intervenir, aunque seguirá haciendo el trabajo para que otros u otra se luzca", comenta un diputado.

La buena imagen pública de Bescansa es algo que destacan tanto los pablistas como los errejonistas. "Transmite la idea de ser más templada y más independiente, se la percibe como una mujer sólida que no tiene miedo de decir lo que piensa", reconoce un pablista. Quizá por eso, a pie de calle el mensaje de la deslealtad de Bescansa no ha calado. Los votantes desencantados de Podemos, aquellos que no perdonan que Rajoy siga en Moncloa, saben mejor que nadie el significado de la palabra deslealtad.

Ni va a dimitir ni va a ceder. Los amigos de Carolina Bescansa tienen clarísimo que es una corredora de fondo, de maratón, y que se sumergirá una temporada, hasta que pase la tormenta, pero nada más. "Ella ha asumido su error, lo ha reconocido. Pero el tiempo pondrá las cosas en su sitio. Propugnarse para un futuro proceso de primarias ¿acaso no es legítimo en esta organización?"

En algunos de los territorios en los que ni Iglesias ni Errejón han clavado su bandera, el centralismo y la lucha por las cuotas de poder provoca cada vez más irritación

Las palabras anteriores pertenecen a alguien que conoce a la cofundadora de Podemos desde hace tiempo. Tras el escándalo y cuando transcurran unos meses, se verá si la decisión de Iñigo Errejón de llamar a Bescansa para ser número dos por Madrid fue el primer paso -o no- para la confrontación directa con el equipo de Pablo Iglesias. Sencillamente afloraría lo que nunca quedó cerrado en Vistalegre II y que sigue abierto tras la gran foto de testosterona de Iglesias, Errejón y Espinar. ¿Dónde estaba la número dos de la lista, Tania Sánchez, y por qué en su lugar aparecía el número tres?

EFE

En algunos de los territorios en los que ni Iglesias ni Errejón han clavado su bandera, el centralismo y la lucha por las cuotas de poder provoca cada vez más irritación. "El espectáculo es lamentable. Al final somos como Ciudadanos. Las primarias son de risa. Las listas se cocinan en los despachos y luego salen orgullosos los cocineros a vendernos el plato como si fuese la última creación de Ferrán Adriá", apunta un dirigente territorial que pide que no identifiquemos su procedencia para evitar represalias.

"Podemos no es solo el imperio de Princesa –calle donde tiene su sede central-. Pablo solo controla tres territorios, las dos Castillas y Extremadura. Carolina está pateando por su cuenta lugares a los que ni Íñigo ni Pablo prestan atención y con el primer punto de su documento sobre la cultura organizativa, de recuperar la confianza, la cooperación, la democracia interna, hay mucha gente de acuerdo porque son principios que se han olvidado", explica otra dirigente territorial, que insiste en que Bescansa jamás ha escondido su disconformidad y hasta la ha expresado públicamente.

Bescansa se retirará una temporada a su esquina. Pero la corredora de fondo siempre sabe esperar. La cuestión será controlar el rencor el día que llegue su hora.

En el entorno de Errejón han cerrado filas para protegerle y aseguran que "Iñigo jamás habría dado su conformidad al planteamiento de Carolina. Sigue hablando con ella, pues comparten una visión común sobre el futuro del partido, pero no habría comprado ese ticket". De nuevo, emerge el otro macho alfa que se considera con más ejército y posibilidades. "No había ningún acuerdo", es la frase que repiten tanto los errejonistas como el exiguo equipo de Bescansa. Se trataba de redactar un papel en el que salir del Congreso y posicionarse con el que un día fue 'número dos' no resultara gratis. Hasta el momento la fundadora de Podemos iba por libre.

"No la han echado porque no pueden andar echando a la gente así, porque a ellos les dé la gana. Creo que después de la llamada de Iñigo, a ella se le dispara el coco y no mide sus fuerzas. Se le olvida que no tiene a nadie, que le han quitado todo y ese papel quizá era el inicio para empezar a debatir. Aunque Iñigo desde ningún punto de vista iba a admitir esa propuesta para la secretaría general. Carol se ha convencido de que entre tanta testosterona, solo ella, mujer, puede disputar la candidatura a Pablo, que cada vez va más en picado", considera una compañera de partido.

Y así están las cosas, Bescansa se retirará una temporada a su esquina, no le negará a Errejón ayuda en el asunto de encuestas. Pero la corredora de fondo siempre sabe esperar. La cuestión será controlar el rencor el día que llegue su hora.

(Si no ves la encuesta, pincha aquí)

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