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23/04/2014 17:28 CEST | Actualizado 23/06/2014 11:12 CEST

Incompetencia o intencionalidad al dejar a los policías tirados el 22M

2014-02-06-20131023sesioncontrol.jpg¿Por qué surgen las dudas sobre si la tardanza en intervenir fue premeditada? Porque como el propio Cosidó ha reivindicado, la labor de información de los infiltrados en los grupos violentos es clave. Gracias a ellos, el mando conoce en todo momento la situación de los violentos.

Los antidisturbios que el pasado 22M fueron acorralados y agredidos por grupos violentos ante la pasividad de los altos mandos ¿se encontraron solos por la incompetencia de sus jefes o se les sacrificó intencionadamente para deslegitimar la masiva protesta pacífica de los indignados ante los observadores de la OSCE?

Nos hemos pasado discutiendo las cuatro horas de la comparecencia del director general de la Policía, Ignacio Cosidó, en el Congreso sobre las razones de la incomprensible actitud que la plana mayor de las fuerzas de seguridad del Estado mantuvo con su propia gente y que ocasionó "33 policías nacionales heridos y uno atacado por detrás con un objeto fuertemente punzante que le atravesó el chaleco", en palabras de Cosidó. Ese fue el resultado de la orden de "quietos" que impidió a otras unidades de intervención policial (UIP) -había 30 UIPs preparadas para esa manifestación con que culminaba la Marcha por la Dignidad- acudiera a auxiliar a los compañeros rodeados, tal y como han recordado los diputados de la oposición. 174 salvas de fogueo, 126 pelotas de goma y 3 botes de humo, ha sido la respuesta recurrente del director general de Policía para justificar que se les apoyó aunque haya tenido que reconocer que hubo fallos de coordinación y comunicación.

¿Por qué surgen las dudas sobre si la tardanza en intervenir fue premeditada? Porque como el propio Cosidó ha reivindicado, la labor de información de los infiltrados en los grupos violentos es clave para controlarlos y ha felicitado a la brigada de información de Madrid "por el trabajo importante que realizan". Gracias a ellos, el mando conoce en todo momento la situación de los elementos violentos. "Tecnicamente no es difícil aislar a los grupos violentos, están identificados. El mismo Cosidó ha citado a más de ocho grupos", dice Emilio Olabarría, portavoz del PNV en la comisión de Interior, que añade: "Tenemos experiencia con la kale borroca, por eso no se entiende que no se tomarán precauciones. Los mandos del operativo tienen obligación de saberlo por eso pedimos que se abran expedientes informativos a los mandos para saber quién es el responsable político".

La destitución del jefe de los antidisturbios de Madrid no ha satisfecho a ninguno de los partidos de la oposición, que consideran que el Puma, nombre en clave de Javier Virseda, no pudo tomar las decisiones en solitario, como ha insistido Toni Cantó, de UPyD. Para Antonio Trevín, portavoz socialista, prima la tesis de la incompetencia: "Los mandos policiales estaban condicionados por la presencia de los observadores de la OSCE y los recientes acontecimientos de Ceuta, que habían tenido gran repercusión en Europa. Pero el problema más importante en el 22M fue el de la información, que es primordial en estos casos. La actual cúpula no se ha nombrado por méritos internos. Por ejemplo, el comisario general de información, Barón Castaño, fue director de seguridad de Esperanza Aguirre, y el de Seguridad Ciudadana, fue director de servicios del Ayuntamiento de Málaga". Sin embargo ha sido Marte, apodo de José Miguel Ruiz Iguzquiza, jefe máximo de las UIP, el más mencionado entre sus señorías.

Ricardo Sixto, portavoz de la Izquierda Plural en esa Comisión de Interior, atribuye al citado Marte Iguzquiza más incompetencia e ineptitud "porque si creyese que el tal Marte es lo suficientemente perverso como para poner en peligro la vida de sus compañeros policías por lograr una foto correcta, de cara a los observadores internacionales o a los medios, no solo pediría que lo cesen si no que además ese tipo sería un canalla. No, prefiero pensar que es tonto".

Ha sido precisamente Sixto quien ha denunciado la actuación policial que esta misma mañana han padecido dos diputadas de Izquierda Plural, María Caridad García y Ascensión de las Heras, cuando en la puerta del hotel Palace se iban a fotografiar con un grupo de 25 trabajadores de Coca-Cola de Fuenlabrada, y que Caridad narra así: "Se veía de fondo el Congreso, y uno de los policías nos ha dicho que no podíamos hacer la foto, que bajásemos hacía Neptuno, con la excusa de que era una concentración no autorizada. Cuando me he identificado como diputada ha respondido que para él era una señora, y dirigiéndose a sus compañeros comenta con desprecio: '¡Esta es la representación del pueblo!' Llamo al comisario del Congreso y me dice que son UIP y no puede intervenir. Entonces Asunción les dice que se cuadre ante ella y le dé su número de placa, a lo que el policía se niega con prepotencia y chulería. Me enciende pensar que volvemos a los tiempos de los grises, en los que no hay libertad para hacer una foto en la calle".

Sorprende tanto celo, cuando el director de la Policía ha asegurado hoy que solo en el 0,1% de las 25.461 manifestaciones celebradas en 2013 hubo incidentes, y que en las 7.568 en lo que va de año, solo en 51 se han producidos altercados. Motivo por el cual ha aprovechado para destacar el comportamiento democrático de los españoles. Qué sentido tienen entonces normas tan represivas como la ley de Seguridad Ciudadana, o dar órdenes a los agentes de impedir fotografíar o grabar los incidentes, si hasta Cosidó ha aludido varias veces a las imágenes de los medios para apoyar sus argumentaciones.