BLOGS
20/06/2018 14:37 CEST | Actualizado 20/06/2018 17:31 CEST

Las cañeras

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la sesión de control en el Congreso de los Diputados, este miércoles.
EFE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la sesión de control en el Congreso de los Diputados, este miércoles.

Cañeras, muy cañeras se han mostrado las ministras de Pedro Sánchez en su primera sesión de control en el Congreso de los Diputados. Ellas prefieren el término "contundentes" a la hora de responder a la oposición. Dolores Delgado, ministra de Justicia, que ha sido enérgica en su debut en el hemiciclo, lo explica: "Tenemos muy claro lo que tenemos que hacer, por eso las palabras cuestan poco". Sólo con la firmeza con que bajaban el micro se podía interpretar una actitud compartida de lo resolutivas que pretenden ser.

Magdalena Valerio, la ministra de Trabajo, ha tenido tiempo de asombrarse ante "el cuajo que tiene usted señoría" de Carolina España, diputada popular que le ha exigido mantener el ritmo de crecimiento en el empleo que deja el PP. Valerio le ha leído las cifras de la precariedad que ha heredado del Gobierno Rajoy. "¿Cañeras? No, es que yo soy muy vehemente. Traía una intervención light, pero cuando en la réplica me hablan de lo bien que lo dejan, tengo que recordar la situación del déficit de la Seguridad Social, qué tipo de trabajo tan precario han creado, y alardean... Hombre, salto como una hidra", explica la ministra, mientras no para de engancharse en cada mano que la saluda -y son muchas- recordando los otros tiempos que trabajó en este hemiciclo.

No era difícil pillar a ujieres, camareros y funcionarios animando, con la máxima discreción, a los nuevos ministros

La sensación de que Sánchez y sus ministros aún viven bajo el estado de gracia que les concede su llegada atropellada al Gobierno, permanece. La euforia a pie de calle se ha colado en los pasillos. No era difícil pillar a ujieres, camareros y funcionarios animando, con la máxima discreción, a los nuevos ministros a llevar a cabo el prometido cambio.

Esta ha sido otra de las novedades de la mañana. Los miembros del Gobierno, incluso el presidente, se han parado a hablar en los pasillos y en el patio, aunque los jefes de gabinete venden que "es que en general son así". Dan ganas de tomar nota de estas primeras jornadas, a la espera del día que deban responder a los marrones.

No han perdido oportunidad para reincidir en que son un Gobierno feminista

La titular de Hacienda, la andaluza María Jesús Montero, sonríe con lo de la caña que han dado, pero "es que cada uno debe desarrollar su estilo parlamentario. Yo soy así, impulsiva, y estoy muy acostumbrada al debate en los otros parlamentos (el andaluz)". A Montero no le preocupa -por ahora- decepcionar las expectativas que han levantado: "Estamos dispuestas a satisfacer toda la ilusión de cambio que nos ha traído. Ahora, miedo, desde luego, ninguno". Y marcha pasillo adelante, acompañada de Mikaela Navarro, la ex presidenta del PSOE que está en la mesa del Congreso.

No han perdido oportunidad para reincidir en que son un Gobierno feminista, de lo que el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, se siente orgulloso. Su contundencia y la de sus compañeras ante las preguntas de la oposición "sale de la cabeza y del corazón", y aunque quizá le abrumen las expectativas que han levantado, señala que tienen que "hacerlas realidad".

Los populares, huérfanos como el mismo Nadal, peregrinan por los pasillos

Otro de los rasgos que ha puesto en evidencia la mañana es la fuerza del poder como bálsamo para cerrar heridas. No ha sido nada extraño ver a destacados diputados anti Sánchez hablando con sus compañeros ministros, abrazándose, recordando viejos tiempos. Quienes el mismo viernes de la moción de censura seguían criticando los métodos de Sánchez para llegar a Moncloa, hoy se pegaban a los ministros para salir con ellos en la foto. Para una señoría bien pensante, "hombre, ante todo somos la familia socialista"; para otra señoría mal pensante "ja, es que quedan secretarías de estado y direcciones generales por repartir. Muchas". Es la atracción del poder.

A la ministra de Industria, Comercio y Turismo no le preocupa la herencia de tensiones entre los suyos. Ella ya tiene bien detectados sus agujeros en el amplio ministerio que gestiona. Reyes Maroto tiene claro que "no podemos permitir que sigan hablando de la herencia recibida como si fuese algo positivo. Está bien la crítica política, pero fundamentada en la verdad. Somos personas que sabemos trabajar en equipo y hemos creado grupos interministeriales para aunar esfuerzos cuando los objetivos coinciden".

Para el diputado raso del PP que está haciendo cálculos de a quién le sale a cuanta apoyar, la respuesta es un papelón

La titular de Industria no tiene inconveniente en destacar óomo de ese lote de herencias que le ha dejado su antecesor, Alberto Nadal, quizá lo que más le ha sorprendido ha sido "la ausencia de una estrategia política en un sector tan importante para el PIB en España como el Turismo. En todo el tiempo que él ha estado, nunca ha convocado la Conferencia Interministerial para abordar la problemática de ese sector. Vamos a organizar ya una conferencia sectorial para poner en común y valorar las políticas de un sector clave. No comprendo que Nadal no lo tuviera en su agenda política".

Los populares, huérfanos como el mismo Nadal, peregrinan por los pasillos. Cada diputado cabizbajo medita qué responder a la prensa cuando le preguntan a quién prefiere, si a mamá Soraya o a mamá Cospedal. Los Maíllo, Hernando, Maroto tienen las frases de rigor preparadas y siguen empleándose en capear el temporal como pueden, conscientes de que sus palabras se las lleva el viento huracanado de las dos candidatas. Soraya en campaña total, en el patio atendiendo a los dúplex con su inseparable Fátima Báñez. Cospedal, ausente.

Hoy, el PP ha tirado de curiosas señorías para preguntar a los ministros

Pero para el diputado raso que está haciendo cálculos de a quién le sale a cuanta apoyar, la respuesta es un papelón. Hoy, el PP ha tirado de curiosas señorías para preguntar a los ministros. Por ejemplo, Javier Maroto, vicepresidente de la comisión de Igualdad, preguntando al ministro de Interior, Fernando Grande Marlasca. Igual es porque los dos son vascos.

Para el ministro, la jornada ha sido positiva. Ha sido bienvenido por miembros del PP, como evidenciaba el cariñoso encuentro con Jesús Posada, ex presidente del Congreso. "Hemos definido las líneas de lo que será nuestra gestión. Creo que me han recibido bien. Para mí todo es nuevo".

La primavera toca a su fin. Llega el verano dispuesto, veremos si con mucho incendio.

ESPACIO ECO